Luego que fuera dañado por manos anónimas, fue restablecido el equipamiento en inmediaciones del barrio Atepam; a su vez se colocó señalización para advertir el control. Los vecinos aseguran que “muy pocos automovilistas” conocen sobre la presencia del detector. Otras zonas de la ciudad tienen los cinemómetros móviles o bien radares fijos puestos desde hace años. 

Aquellos que en nuestra ciudad tienen la costumbre de no respetar las velocidades máximas se sorprenderán al recibir una multa en su domicilio. Además de los radares fijos instalados en los dos tramos urbanos de la ruta Nº 32 y en Luar Kayad, ahora volvió a funcionar el localizado en avenida Rodríguez Jáuregui, en inmediaciones del barrio Atepam. A estos dispositivos se suman los móviles, que van rotando su posición.

De acuerdo con lo que pudo saber el Diario, el equipamiento se había colocado a mediados del año pasado, pero fue dañado por anónimos a los pocos días y estuvo algunos meses sin andar. “Los chicos del barrio lo rompieron todo, es más, se llevaron hasta el dispositivo que está en el interior”, contó uno de los vecinos en la tarde de ayer. “Como podrán ver, la mayoría no sabe que este radar está acá porque no bajan la velocidad, y mucho menos cuando vienen para entrar a la ciudad”, agregó un comerciante del sector que se acercó al reportero gráfico.

Identificación

Aquellos que están circulando por Rodríguez Jáuregui, ni bien cruzan avenida Florencio Sánchez, encontrarán un cartel indicador que informa que la zona está vigilada por un radar, y a los pocos metros se establece como velocidad máxima 60 kilómetros por hora; lo mismo ocurre en el sentido contrario, aunque aún no se instaló la señalización que advierte la presencia de este sistema de control. 

“Ni los vecinos del barrio saben que anda” -resaltó un transeúnte-, “nadie respeta nada en la zona y los camiones pasan a cualquier velocidad, es un peligro esta avenida cuando hay clases porque tenemos un jardín donde vienen muchos chicos”, advirtió el hombre mientras a esa hora de la tarde el tránsito era fluido. 

La velocidad es una de las principales conductas de riesgo que puede derivar en siniestros de tránsito con consecuencias graves para los conductores involucrados. Con el fin de abordar esta compleja problemática la Agencia Municipal de Seguridad Vial lleva a cabo una intensa política de control y prevención que busca disminuir la siniestralidad vial en rutas de nuestra provincia, originadas por la circulación rápida de los rodados. 

Mediante esta política de prevención y control se apunta a reducir el número de siniestros y de víctimas, teniendo en cuenta las particularidades de cada barrio. “Estos controles se llevan a cabo a través de la utilización de dispositivos automatizados de captación de presuntas conductas infractoras y son ubicados en lugares de alto riesgo y de un importante tránsito diario”, indicaron fuentes consultadas.  

En otros lugares 

Por otra parte en el Partido de Pergamino existen los radares móviles que forman parte de un trabajo especial que en su momento se coordinó con funcionarios de la provincia de Buenos Aires. “El objetivo es controlar uno de los mayores reclamos que tenemos de la sociedad y es el exceso de velocidad dado que provoca gran parte de los siniestros que tenemos en el radio urbano”, explicaron ante la consulta del Diario.  

El equipamiento tecnológico que se emplea permite el control de excesos de velocidad mediante cinemómetros móviles; en estos últimos meses están circulando móviles con los elementos de medición para que la gente vaya tomando conciencia sobre las verificaciones que se hacen en cualquier momento del día y de esta manera lo que se pretende es no sorprender a nadie. 

También se vienen implementando acciones de concientización que tienen como objetivo abordar la problemática logrando resultados a través de las herramientas de la comunicación y la difusión. “Tienen como finalidad primordial reducir el número de víctimas previniendo siniestros causados por las maniobras de riesgo como la velocidad; estas políticas de control contribuyen a educar a la población en ciertas conductas que deberían ser sistemáticas y no ocasionales, es decir, respetarse en todo momento y no solo ante la presencia de estos dispositivos, generando una cultura y un hábito en el respeto a las normas y una sólida conciencia vial por parte de todos los actores”, manifestaron sobre los trabajos que se desarrollan con los radares. 

Prestar atención  

Teniendo en cuenta que los equipos se utilizan a diario, se informó que cuando están en la vía pública se colocan conos refractarios en medio de la calzada y también se anexan carteles que indican la presencia del sistema de control. En lo que respecta a las rutas, los carteles son fijos y cumplen con las reglamentaciones vigentes sobre la señalización cuando estos elementos de seguridad vial se encuentran activos. “Muchos fueron los reclamos por la falta de carteles cuando estaba el radar en la zona de Fontezuela, y por tal motivo se pusieron indicadores en ambas manos de las rutas donde se instalaron los cinemómetros”, explicaron fuentes consultadas.

Fuente: http://www.laopinionpergamino.com.ar/

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