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Por PRIMERA PLANA

El juez de Garantías dispuso que los cinco efectivos acusados de  “abandono de persona, agravado por el resultado muerte” en la Comisaria Primera, permanezcan presos hasta el momento del juicio, debiendo ser trasladados desde la Seccional de Rojas, donde se encuentran alojados actualmente, a una unidad penitenciaria de la Provincia de Buenos Aires. Con este dictamen, se apuntala la historia que reconstruyó el fiscal Nelson Mastorchio sobre cómo empezó todo la tarde del 2 de marzo, las quejas de los detenidos por el encierro, el principio del incendio, el alerta a los familiares desde la misma celda y los llamados a emergencias médicas y Bomberos, los pedidos de auxilio, la llegada de la dotación y la demora para abrir el calabozo.

La Justicia dictó la Prisión Preventiva de los cinco policías imputados como autores del delito de “abandono de persona, agravado por el resultado muerte (multiplicidad de víctimas)” por el incendio y posterior muerte de siete presos en la Comisaría Primera. Como resultado de la audiencia realizada la semana pasada, el juez César Alejandro Solazzi, a cargo del Juzgado de Garantías Nº 1 del Departamento Judicial Pergamino, hizo lugar al pedido de la Fiscalía y dispuso la Prisión Preventiva para el sargento César Brian Carrizo; el teniente primero, Sergio Ramón Rodas; los oficiales Alexis Miguel Eva y Matías Exequiel Giullietti y la ayudante de Guardia, Carolina Denise Guevara.

La Prisión Preventiva consiste en la encarcelación de los efectivos que se encuentran sometidos a la investigación criminal hasta que llegue el momento de su juicio. De este modo, la disposición judicial priva a los acusados de su libertad durante un determinado periodo, aún cuando todavía no hayan sido condenados. La finalidad de la Prisión Preventiva es garantizar que los acusados no alteren el normal desarrollo del procedimiento penal. Es importante tener en cuenta, de todos modos, que la Preventiva es un recurso judicial que se utiliza en última instancia. Sólo se puede ordenar cuando las personas puedan llegar a amedrentar o atacar a la otra parte del juicio, destruir una prueba o fugarse. Por otra parte, para que pueda decretarse la Prisión Preventiva tienen que existir indicios importantes acerca de la culpabilidad de los sospechosos.

El pedido de dictado de Prisión Preventiva del fiscal Nelson Omar Mastorchio al juez de Garantías fue plasmado en 80 fojas, lo que le llevó cerca de 80 minutos ininterrumpidos de oratoria en la audiencia del pasado lunes 8

El titular de la Fiscalía Nº 3 atribuye en su acusación el “abandono de persona, agravado por el resultado muerte (multiplicidad de víctimas)” porque no solamente aquel 2 de marzo se procedió a cerrar las celdas 1, 2, 3, 6 y Contraventores del primer encierro, en la Comisaría Primera, luego de la pelea entre los detenidos Alan Nahuel Córdoba y Juan José “Noni” Cabrera sino que el imaginaria de calabozos, el sargento César Braian Carrizo y el oficial de Servicio Alexis Miguel Eva, mantuvieron durante el desarrollo del incendio, la puerta del calabozo exterior que da al patio cerrada como también la del imaginaria, que comunica a los pasillos internos de los calabozos, ésta última con candado, durante el desarrollo del incendio, omitiendo de este modo brindar los auxilios inmediatos que la situación exigía y que por cierto estaban obligados a prestar, no obstante no desconocer la situación de desamparo creada y de peligro para la vida de los internos que quedaron encerrados.

El fiscal agrega que también que el comisario prófugo Alberto Sebastián Donza, exjefe de la seccional, estaba al tanto de la situación, como así también los demás miembros del servicio, el teniente primero Sergio Ramón Rodas y ubicando en el lugar al refuerzo de imaginaria de calabozos, Matías Exequiel Giulietti y la ayudante de Guardia, Carolina Denise Guevara.

¿Cómo empezó la fatal tarde del 2 de marzo en la Primera?

Para el fiscal Nelson Omar Mastorchio, de acuerdo a la totalidad de los elementos reunidos en el expediente, los cuales tomó como básicos para el requerimiento de la Prisión Preventiva de los policías detenidos, el último 2 de marzo, aproximadamente a las 18:00, se inició una pelea entre los internos Juan José “Noni” Cabrera y Alan Nahuel Córdoba, ambos portando facas, al fondo del pasillo, frente a la celda 2, de los calabozos de la Comisaría Primera, donde Córdoba habría recibido -al menos- dos heridas en su cuerpo al igual que Cabrera.

Esa pelea duró poco tiempo, y una vez finalizada por ellos mismos, se dieron la mano y se abrazaron. En ese momento, estando el imaginaria de calabozos sargento Brian Carrizo, junto con el teniente primero Sergio Rodas; el oficial de Servicio, Alexis Eva y el oficial de refuerzo de Imaginaria de calabozos, Matías Giulietti, tomaron conocimiento de la pelea, ingresaron a los calabozos y encerraron -engomaron- en la celda 1 a los detenidos Cabrera y Córdoba junto a Alejandro Federico Perrotta, Matías Franco Pizarro, Fernando Emanuel Latorre, Sergio Andrés Filiberto y Carlos Chilito Jhon Claro.

Luego del encierro con candados en la celda 1 y las puertas de rejas que comunican los pasillos internos, los policías se retiraron del sector de los calabozos, dejando cerrada la puerta de rejas que comunica el sector de pasillos de calabozos con la del cuarto del Imaginaria como así también la puerta de rejas de salida al exterior del patio trasero, ambas con candados, dejando todos los sectores de los calabozos tanto internos como externos con sus respectivos candados y cerradas las rejas, quedando únicamente el sargento Carrizo como Imaginaria de calabozos.

El reclamo de los detenidos tras el encierro

A raíz de la situación de encerramiento, la cual los detenidos consideraban injusta, manifestaron que “no habían hecho nada grave, que la pelea se había resuelto por sí sola y sumado a que no era el horario habitual de encierro ya que siempre lo hacían por la noche, los presos de la celda 1 comenzaron a gritar a viva voz “que los saquen, que los saquen”, “que los desengomen porque no era la hora”, “que le dieran la abierta”, “decían que por qué los engomaban que ellos no habían hecho nada”, pateaban las rejas, todo ello en protesta porque consideraban que estaban injustamente encerrados.

Como no obtenían respuesta del personal policial al reclamo por el encierro, a pesar de los gritos y patadas en las rejas, los detenidos de la celda 1 les gritaban a los demás presos que “hagan fuego”, a lo que éstos no accedieron.

El principio del incendio en la seccional

A los pocos segundos, los internos de la celda 1 comenzaron a arrojar pedazos de colchones encendidos, cortaban pedazos y los tiraban por las rejas hacia el pasillo, mientras seguían gritando que los saquen en protesta porque estaban encerrados. Ya existiendo pequeños focos ígneos, desde la puerta del calabozo de la celda 1 que da al patio trasero de la Comisaría, los policías se asomaban a ver el foco ígneo y el humo reinante en toda la dependencia policial, entre ellos el teniente primero Rodas.

Cuando el fuego se hizo un poco más grande, el personal policial sacó por la puerta que da al patio trasero al Imaginaria de calabozos, sargento Carrizo, dejando ambas puertas de rejas cerradas con candados, tanto la que comunica el sector de imaginarias con los pasillos de calabozos como la que da al patio trasero, siendo que habitualmente la que comunica el sector de imaginarias con los pasillos de calabozos debe permanecer abierta cuando los internos están encerrados en sus celdas.

El alerta a los familiares de los detenidos y los llamados a emergencias

En esas circunstancias, los presos de la celda 1, mientras se desarrollaba el principio de incendio, comenzaron a enviar desde un celular que poseían mensajes de texto a sus familiares advirtiendo la situación que vivían en el sector de los calabozos de la Primera.

Vale destacar para la instrucción que entre el primer foco ígneo y el último mensaje de texto enviado por parte de los detenidos de la celda 1 a sus familiares para pidiendo ayuda, transcurrieron unos 43 minutos. No obstante, todo el tiempo transcurrido, recién siendo las 18:42 y 18:43, se efectuaron dos llamadas desde abonados fijos de la Seccional a la empresa Medicar. Asimismo, recién a las 18:47, la División de Despacho y Emergencias da cuenta de que personal policial de la Comisaría Primera, que se encontraban en el patio, solicita a viva voz presencia de Bomberos Voluntarios ya que los detenidos habían prendido fuego dentro del calabozo.

Mientras tanto, los internos de la celda 1 en ese lapso de tiempo, entre el primer foco ígneo y el desarrollo de la protesta que aumentaba por el encierro, continuaban arrojando pedazos de colchones aún más grandes hacia el pasillo, provocando que en un momento el incendio se propagara rápidamente por las cortinas que había colocadas en las rejas de la celda 1 y en su interior, llegando hasta explotar un televisor, produciendo también la ondulación de los barrotes de la celda, debido al calor que se generó dentro de los calabozos.

El pedido de auxilio de todos los presos

Los demás internos ubicados en celdas 2, 3, 6 y sector Contraventores, continuaban gritando, pateando las rejas, no ya por la protesta por el encierro sino para salvar sus vidas y la de los alojados en la celda 1, diciendo: “celda uno, celda uno”, pero ya nadie contestaba, existiendo a esta altura en los calabozos un excesivo calor y humo reinante, incluso en toda la sede de la Comisaría Primera, es decir, en las dependencias de adelante. 

Así, describieron el dramático momento algunos de los detenidos que sobrevivieron “antes de que lleguen los Bomberos, se escucharon las voces de uno o dos no más que gritaban, se ve que los otros ya estaban asfixiados, eran gritos de dolor”; “la luz explotó en el segundo fuego, era la lamparita, pensé que me moría, los chicos se daban contra la pared, más de media hora pasó”; “ya había mucho humo cuando fue eso, eran gritos desgarradores porque se estaban prendiendo fuego, ellos pedían ayuda y después ya no se escuchó más nada y los otros gritaban ‘la uno, la uno’ y después no se escuchó más nada, cuando yo me asomo para la uno ya había agarrado fuego la cortina y los colchones, después de ahí se prendieron fuego”; “pateó las rejas, pido auxilio y veo que había agarrado las cortinas, gritó ‘celda uno, celda uno’ y ya nadie contestaba; el colombiano que era mi amigo de la calle ya no contestaba, yo gritaba en mi celda, los gritos eran continuos de las dos y la tres también”.

La llegada de la dotación de bomberos

Los Bomberos Voluntarios arribaron 18:45 a la sede de la Comisaría Primera habiendo recibido un llamado telefónico al Cuartel, proveniente de la Seccional. El bombero que atendió el teléfono declaró que “siendo las 18:40, a esa hora suena el teléfono, atiendo, y me dijo que era un policía de la Comisaría Primera, era una mujer, no se identificó y me dijo que había un motín y que necesitaban nuestra presencia”.

En la Autobomba 23 se trasladaron dos bomberos a la Primera y apenas arribó uno de ellos se dirigió hacia la puerta de los calabozos que da al patio trasero de la Comisaría, observando que se encontraba cerrada. Volvió a la Autobomba a buscar la línea para trabajar, cuando regresó ya esa puerta que había estado cerrada, se encontraba abierta, pero se encontró con que la segunda puerta interna de rejas que divide el sector de Imaginaria con los calabozos se encontraba cerrada con un candado en la parte de arriba, a esa altura también ya estaba en el lugar trabajando su compañero.

Desde esa puerta cerrada con candado, comenzaron a tirar agua para apagar el incendio de la celda 1 y como no les daba el ángulo de tiro para arrojar el agua, uno de los bomberos comenzó a pedir a viva voz en el patio trasero a los policías que estaban en el lugar “abran el candado, abran el candado”, a lo que primeramente nadie le contestó.

La demora para abrir el calabozo

En un momento dado y ante la situación que ningún efectivo policial abría esa puerta de rejas con candado, el mismo bombero con el conocimiento que en la Autobomba poseía herramientas para poder romper ese candado, fue en esa búsqueda, advirtiéndoles desesperado a los policías “abranme, abranme o  rompó el candado” y un policía le dijo “aguanta, aguanta, que ya traen la llave”.

La supuesta búsqueda de la llave por parte de los policías apostados allí en el patio trasero de la Comisaría retardó la actuación de los Bomberos Voluntarios en aproximadamente 20 minutos más, desde que el bombero se bajó de la Autobomba para ver la situación hasta que apareció la llave de la segunda puerta interna de rejas del calabozo, que divide el sector de Imaginaria con la celda 1 y restantes.

Cuando apareció la llave, recién pudieron acceder los bomberos a los calabozos y continuaron arrojando agua desde el ángulo correcto y en forma concomitante a los bomberos ingresó el Grupo de Apoyo Departamental (GAD), que rescató a los otros detenidos con vida, que se hallaban en las otras celdas y que clamaban por sus vidas.

El ingreso a la celda de los fallecidos

Cuando los bomberos alumbraron hacia el interior de la celda 1, había varios cuerpos, uno apostado boca arriba, cerca del baño y otros cuerpos más, en el mismo baño, ubicado en el fondo a la derecha, todos apilados y entreverados, siendo los cuerpos identificados y sin vida de Juan José Cabrera, Matías Franco Pizarro, Federico Alejandro Perrotta, Fernando Emanuel Latorre, Alan Nahuel Córdoba , Sergio Andrés Filiberto y Jhon Carlos Chilito Claro.

La acusación y el rol de cada policía

El fiscal señaló que en el desarrollo de los 43 minutos, sumados a los 20 en que los bomberos no pudieron ingresar a los calabozos, la mayoría de los detenidos pedían auxilio a viva voz, sin que ninguno de los policías presentes procediera a prestar la ayuda solicitada, pues mantuvieron las puertas de los calabozos internos y todos las puertas externas con candados cerrados con llave, -inclusive la puerta de rejas que comunica los calabozos con la dependencia interior de la Comisaría-. El personal de la Comisaría Primera se mantuvo pasivo, impidiendo, demorando y obstaculizando las tareas de rescate de los bomberos para salvaguardar la vida de los presos que estaban a su cargo y cuidado.

El proceso combustivo que se originó en el interior de la celda 1 se caracterizó por ir alcanzando distintos niveles de temperatura en un espacio prolongado de tiempo, dada la gran cantidad de colchones existentes, compuesto éstos por espuma de poliuretano, derivado del petróleo, sin retardantes de ignición, generando a lo largo de todo el proceso combustivo temperaturas que superaron los 500 grados, con disminución del oxígeno y generando altas temperaturas en el ambiente y concentraciones de monóxido.

No obstante la situación de peligro cierto que corrían la vida de los detenidos y la obligación legalmente impuesta a los policías de la Comisaría Primera de salvaguardar su integridad física, no abrieron ninguna de las puertas de los calabozos, ni del patio trasero, ni de adentro de la Comisaría, más allá de su posibilidad de hacerlo y de este modo aventar el peligro amenazante, desinteresándose de sus deberes, privando a aquellos, por ende, del auxilio que era necesario para sobrevivir, abandonándolos de este modo a su suerte, ante su incapacidad de valerse inicialmente por sí mismos o por terceros, a consecuencia de lo cual se produjo el fallecimiento de las siete víctimas.

Además, la instrucción destacó que el comisario Alberto Sebastián Donza, a cargo de la Seccional y hoy prófugo de la Justicia, estuvo presente durante todo el desarrollo de los hechos. En cuanto a las funciones, Donza es quien estaba a cargo de la Seccional, autoridad máxima dentro de la dependencia.

El oficial de Servicio es el responsable del servicio, quien entre sus funciones: recepciona denuncias, tiene el contralor del calabozo contando con un juego de llaves, realiza las inspecciones  y ordena y diagrama el personal del servicio designando funciones al resto del personal subalterno.

El ayudante de Guardia es el encargado de la atención al público y de llevar el Libro de Guardia y el resguardo de los elementos del área. El Imaginaria tiene el control directo de los detenidos, encontrándose apostado, desarmado, dentro del calabozo, en el box ubicado inmediatamente al ingreso de la puerta principal del calabozo. Siempre separado de los detenidos, por una puerta de rejas con candado. No obstante, cuando los detenidos se encuentran en el interior de los calabozos, encerrados, vulgarmente denominado “engomados”, esa puerta que antes estaba con candado queda abierta para que el Imaginaria pueda transitar por los pasillos y espacios comunes y observar hacia el interior de los calabozos.

El refuerzo de Imaginaria es que el que colabora con el Imaginaria y en circunstancias, lo releva cumpliendo la misma función.

Lo que viene: resolver la recusación al fiscal

El próximo paso que debe dar la Justicia, a través del Juzgado de Garantías, es determinar si el fiscal Nelson Omar Mastorchio sigue al frente de la investigación o es apartado. }La defensa técnica de los policías le solicitó al juez Solazzi que separe de la causa a Mastorchio por supuestas irregularidades en el procedimiento.

El magistrado deberá fijar una audiencia entre las partes y luego contará con un plazo de cinco días para resolver si accede al pedido de la defensa o bien ratifica al representante del Ministerio Público Fiscal al frente de una investigación que ya suma más de 1.600 fojas.

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