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Uno de los propietarios de un local de esparcimiento nocturno tuvo que resarcir, en la Justicia Civil, con una suma de dinero a un colega al descubrirse su participación en un llamado por la falsa presencia de un artefacto explosivo. En el Juzgado Correccional firmó una suspensión de juicio a prueba en la que se comprometió a abonar tres cuotas de mil pesos al Hogar San Camilo.

Uno de los dueños de un boliche nocturno tuvo que resarcir económicamente a un colega al ser hallado responsable de una amenaza de bomba para forzar el cierre de la actividad comercial de su competencia.

A partir de la investigación judicial se iniciaron dos acciones judiciales que se resolvieron favorablemente para el titular de un local de esparcimiento nocturno al que un llamado anónimo por la falsa alarma de presencia de un artefacto explosivo dentro del comercio le motivó el cese de la actividad comercial en el mejor momento de trabajo en horas de la madrugada.

Por un lado la demanda civil iniciada por el bolichero damnificado por el falso atentado y la instrucción penal por el delito de intimidación publica.

En el Juzgado Civil y Comercial convinieron una compensación económica, que sería de cien mil pesos; según fuentes de los Tribunales locales.

El fiscal Horacio Lasarte encabezó la instrucción judicial por el delito penal de intimidación pública, donde se determinó la responsabilidad de uno de los socios de un local nocturno ya que se identificó su número de teléfono en la llamada recibida por la central de alerta y su voz en la grabación.

La causa avanzó con las pruebas en contra del imputado hasta la elevación a juicio en el Juzgado Correccional Nº 2. En esa instancia la fiscalía y la defensa del imputado acordaron la suspensión del juicio a prueba (probation), donde se comprometió a mantener ciertas normas de conducta durante un año y pagar tres cuotas de 1.000 pesos al Hogar San Camilo.

Investigación del último atentado

El pasado domingo 5 de noviembre a la madrugada la Policía cumplió con la evacuación preventiva de un local nocturno, ante la amenaza de bomba efectuada por un llamado anónimo al servicio de emergencias 911.

A las 3:40 acudieron efectivos policiales del Comando de Patrulla y le ordenaron al encargado que salieran todas las personas que se encontraban en el local “Mandala” de Avenida de Mayo entre Azcuénaga y Moreno).

Una llamada anónima al 911 indicó que dentro del local de esparcimiento nocturno había instalado un artefacto explosivo próximo a estallar.

Los efectivos policiales cumplieron con la orden de evacuación en forma preventiva hasta que intervinieran los peritos policiales de explosivos de la brigada de Bomberos de San Nicolás.

Desde el local le indicaron a los uniformados que ese tipo de amenazas son frecuentes y tienen la intención de perjudicarlos para cesar la actividad de esparcimiento de los jóvenes que concurren.

En la Fiscalía 6 iniciaron una investigación por el delito de intimidación pública donde tienen dos hipótesis sobre quienes pueden haber sido los autores de esa llamada.

Por un lado, la fiscal Patricia Fernández sigue dos pistas distintas: por un lado la posibilidad que un joven despechado por la negación de acceso al boliche haya realizado el llamado o que sea un competidor, como en el caso anterior.

Fuente: Semanario El Tiempo de Pergamino

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