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La conducta del intendente "es una falta de respeto para la población de Pergamino y para todos"

Un médico y perito en la causa por Contaminación Ambiental y calidad del agua, que tramita en la Justicia Federal, rebatió a Javier Martínez: "Cómo le va a dar a sus vecinos él como responsable de la salud de su población agua con veneno por más que sea poquito", afirmó

El reconocido médico pediatra, neonatólogo y perito en la causa “S/Infracción al Art. Nº 55 de la Ley Nº 24.051 y 200 del C.P.”, que tramita del Juzgado Federal de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional Nº 2 de San Nicolás, Medardo Ávila Vázquez dialogó ayer en una extensa entrevista con Pan & Circo por RADIO MÁS (FM 106.7).

Habló sobre el imperante modelo de producción agrícola, repasó las condiciones ambientales a las que están expuestos los pueblos productores e hizo un breve análisis sobre la situación del agua en Pergamino.

-¿Qué es un pequeño productor?

-Es complicado. Esas definiciones sociales eran antes de que se desarrollara este sistema de agricultura que tenemos actualmente. Antes eran pequeños productores los que tenían 50, 100 hectáreas y que las trabajaban, pero actualmente los que tienen esa cantidad las están alquilando a otros productores o a pooles de siembra que ya trabajan más de 1000 hectáreas.

Nosotros, un grupo de médicos, vemos desde la perspectiva de la salud como es la dinámica económica y social en los pueblos fumigados, que se ha cambiado la categoría sociológica; hoy un productor que trabaja 1000 hectáreas que no son suyas sino que las arrienda es un pequeño productor de soja porque según el censo agropecuario quedan 75 mil productores que hacen soja y solamente 1400 hacen el 50 por ciento de la cosecha.

Ahora son pequeños empresarios. Ya no es el productor vinculado a la tierra, ahora tienen maquinas. La tierra es como una fuerza más de trabajo.

-¿El negocio es rentable para todos?

- Es enormemente rentable. En los arrendamientos, según las bolsas de cereal, el valor es de una tonelada de soja. Si la producción de esa hectárea está entre 3,5 y 4 toneladas una queda para el dueño de la tierra, el resto van para los costos y le deben quedar 400 dólares que es el cálculo que hacía el INTA de Pergamino. La ganancia es mucha.

Yo sin hacer nada y sin correr ni un riesgo me puedo hacer un sueldito de 100 lucas por mes.

Este modelo de productividad llevó a que muchas familias de productores vivan sin trabajar solamente alquilando el campo. Entonces los productores hacen un piquete porque le aumentaron las retenciones y disminuyen las ganancias, pero tengamos en cuenta de que están manteniendo a varias familias que están viviendo sin trabajar su tierra.

"Los sojeros triplicaron sus ganancias"

Ávila Vázquez comentó que, según un informe del INTA de Marcos Juárez, los productores de soja triplicaron sus ganancias en los últimos 20 años.

“Cuando presentamos los estudios de cómo los agroquímicos enferman a la gente nos encontramos con oídos sordos. ¿Cómo los productores no nos escuchan? O el gobierno mismo no nos escucha, pero es porque están enceguecidos por el dinero. Por un lado los estados municipales, provinciales y el nacional porque le cobran impuestos y se apropian de parte de la renta del productor, pero también los productores siguen fumigando porque la rentabilidad que tienen es enorme”, señaló el profesional.

-Su lucha es una lucha perdida. Si todos corren detrás de los dólares ¿Quién lo va a escuchar?

-Hace muchos años que estamos en esto. Yo empecé como Secretario de Salud de la ciudad de Córdoba. Acá tenemos un barrio en el límite de la ciudad con el campo que tenía 200 enfermos de cáncer en los últimos 5 años desde que lo habían empezado a fumigar y ahí encontramos el problema de exposición a los agrotóxicos. En el barrio Ituzaingó de Córdoba solucionamos el problema, pero ya tenemos 400 pueblos de todas las provincias, inclusive la de Buenos Aires, que tienen ordenanzas de prohibir las fumigaciones. Eso se logra a través de los pueblos, pero a niveles provincias y nacional estamos muy atrás.

-¿Qué puede destacar del caso de Pergamino?

- Es el primer lugar que encontramos que el agua que toma la gente que proviene de fuentes subterráneas ya están contaminadas con agrotóxicos. No sólo que se están contaminando sino que encontramos los mismos agrotóxicos que se están tirando en la superficie así que hay una dinámica de que muy rápida llegan a la profundidad. El clorpirifós produce autismo y trastorno en el desarrollo de los niños.

-El intendente dijo que sólo se encontró una partícula de glifosato en el agua como minimizando la cuestión. ¿Es una explicación coherente?

- No, es una tomada de pelo. Es una falta de respeto para la población de Pergamino y para todos. El agua no puede tener venenos. Cómo le va a dar a sus vecinos él como responsable de la salud de su población agua con veneno por más que sea poquito. Aparte, los venenos en poquito para cáncer o para trastorno del desarrollo intelectual para crecimiento y conexión de las neuronas no dependen de altas dosis. Pequeñas dosis, pequeñas moléculas, presencia de átomos de glifosato ya altera las funciones cerebrales o las cadenas de ADN que pueden inducir al cáncer. No tiene que haber sustancias en el agua, como tampoco tiene que haber bacterias o arsénico.

- ¿Tiene presente cuál es la prevalencia del cáncer en cuanto a las muertes en este país?

- Hace más de 50 años los argentinos nos morimos de la misma manera. En los certificados de defunción de las personas hay cuatro causas de muerte. La última es la causa efectiva, la causa que desencadenó, el paro cardíaco, el trastorno multiorgánico que son los problemas que y terminaron llevando a la persona que fallece que puede ser un ACV, una diabetes, un infarto de miocardio o un cáncer. Y en la Argentina hace más de 50 años el cáncer solamente mata al 20 por ciento de la gente que muere. Ósea de cada 5 fallecidos solamente 1 muere de cáncer, pero en los estudios que hemos hecho en los pueblos la mitad están muriendo de cáncer.

El 55 por ciento de los vecinos de Canals, Córdoba, que es el último pueblo que estudiamos con datos de 2017-2018 se murieron de cáncer y ahí teníamos una situación muy similar a Pergamino. El intendente era un sojero, que fumigaba el pueblo, se negaba a sacar ordenanzas de prohibición, que el glifosato se podía tomar y que no tenían casos de cáncer. Nos negaban y ocultaban la información médica. Con los vecinos buscamos la lista de todos los muertos de un año y fuimos a preguntar casa por casa a sus familiares de qué habían muerto y ahí nos encontramos con que el 55 por ciento había muerto de cáncer. Canals pudo dictar una ordenanza de prohibición.

La mortalidad refleja un poco la carga, aparte porque en los pueblos sojeros como Pergamino no es un pueblo pobre donde la gente se agarra un cáncer y no va a tener atención médica. Sí va a tener atención porque generalmente los pueblos sojeros son los pueblos de mejor estado social, económico, la gente no se va a morir porque es pobre.

-Pero ese no es nuestro caso…

- No es el caso, pero hemos visto en algunos lugares los empresarios sojeros se enferman de cáncer, su familia y sus peones rurales también. El sojero y su nieta, de Noetinger, de Córdoba, se atendían en el Hospital Italiano de Buenos Aires y sus 3 peones se murieron porque tenían la obra social de los peones y no tenían la medicina de excelencia. Encima tenemos esa inequidad de nuestro sistema social que se ve agravada por los problemas ambientales.   

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