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Murió de cáncer una maestra rural que luchaba contra las fumigaciones en cercanías de las escuelas

El último sábado falleció Ana Zabaloy, estaba al frente de la escuela rural 11, de San Antonio de Areco. Lideró la lucha para que dejaran de envenenar a sus alumnos impulsando la Red Federal de Docentes por la Vida, agrupación que lucha contra las fumigaciones con agroquímicos en escuelas rurales.

Una mañana de invierno Ana Zabaloy estaba dando clases a los chicos de la escuela rural José Manuel Estrada cuando un fuerte olor invadió el aula. Los chicos lo identificaron enseguida.

-Seño, es el veneno del mosquito, le dijeron.

Desde la ventana de la cocina, la maestra y directora vio un tractor fumigando el campo vecino. Estaba apenas a unos 20 metros de distancia de la escuela. Todavía no lo sabía: el olor que sentían era del herbicida 2,4-D. En ese momento, la maestra recibió un llamado y como adentro no tenía buena señal se acercó hasta el mástil. Sin querer respiró el aire contaminado. Durante varias semanas estuvo con parálisis facial y tos. Ese día entendió el daño que provocan los agroquímicos y se convirtió en una de las referentes de la lucha contra las fumigaciones en los pueblos y las escuelas rurales.

Durante seis años Ana fue directora y maestra del único curso de la Estrada, que incluye a chicos de seis a doce años. En ese tiempo vio cómo afectaban las fumigaciones a sus alumnos: mareos, dolores de cabeza y de panza. Chicos con problemas respiratorios y digestivos y mamás que perdían los embarazos. La maestra recordaba especialmente el caso de una nena que había venido con su familia de Paraguay. “Yo los vi llegar y eran unos gorditos rozagantes, sanísimos, pura vida. Después de cuatro años de vivir en un establecimiento de cría de ganado porcino donde fumigaban muchísimo con avionetas sobre el techo de sus casitas, vi cómo se iba deteriorando su salud”, recordó en un documental del colectivo Huerquen. La nena llegó a tener una sinusitis crónica con sangrados constantes.

-"Las docentes rurales somos testigos directos del costo humano de este sistema basado en transgénicos y venenos", repetía.

Ana era docente y psicopedagoga. Aprendió a ser maestra en escuelas rurales, donde también terminó su carrera. En enero de este año, cuando la gobernadora María Eugenia Vidal promulgó la ley que habilita a fumigar con agroquímicos en zonas cercanas a escuelas, viviendas y cursos de agua, la exdocente publicó una carta abierta en la revista Cítrica: “Es tristísimo y terrible, pero no es casual: es un plan para dejarle el territorio libre al agronegocio”, dijo.

Meche Méndez, enfermera del Garrahan, la conoció una tarde de 2014 en San Antonio de Areco. Ahí visitó la escuela, a unos 20 km del casco urbano, y escuchó las historias que contaban los chicos. A partir de ahí nació un vínculo entre ellas. “Tuvimos el honor de escuchar tu voz amorosa y contundente en el Hospital Garrahan; en los ateneos que, sobre esta problemática, venimos realizando con la Junta Interna de ATE desde el año 2011 y exponer allí también las obras de tus alumnos”, escribió en una carta que publicó la agencia Pelota de Trapo.

Ana ya estaba enferma. Tenía un cáncer que había logrado controlar frenar durante más de una década y que se volvió incontrolable después de las fumigaciones. “No tengo la certeza que tu recaída se deba a los venenos que hicieron incorporar a tu cuerpo de manera prepotente; pero sí, sin duda, tengo la certeza que esos tóxicos/venenos que largamente está ya comprobado que aumentan el riesgo de enfermar y morir a las personas expuestas no debieron estar ahí: solo así podríamos no asociarlos”, escribió.

Ana murió el domingo a la hora de la siesta. “¿A quién le cobraremos las vidas que este modelo se sigue llevando?”, se pregunta Meche.

En un comunicado, el Consejo Ejecutivo Provincial de Suteba expresó que "despide con dolor" a la docente fallecida y al mismo tiempo convoca a "redoblar la lucha contra las fumigaciones, porque ese es el mejor homenaje" a Zabaloy. El sindicato que agrupa a los docentes bonaerenses destacó que ella "luchó incansablemente contra las fumigaciones sobre las escuelas y colaboró con el Suteba de San Antonio de Areco en la elaboración de la Ordenanza 4226/17, que limita el uso de los agrotóxicos, y que prohíbe su aplicación aérea", algo que se hacía con frecuencia en la escuela rural 11 en la que Zabaloy fue directora. 

Además de asumir el compromiso de "mantener su lucha para evitar que los agroquímicos perjudiquen la salud de nuestro pueblo", Suteba exigió "a quienes gobiernan que se legisle de modo tal que las prácticas agrícolas sean eficaces y saludables". La entidad gremial advirtió que "el cuidado de la vida debe prevalecer por encima del negocio de las minorías privilegiadas que hoy gozan de impunidad".

Hace un tiempo, Ana publicó una carta abierta en la cual le contaba a las autoridades su situación, y pedía que tomen cartas en el asunto: "Mi nombre es Ana Zabaloy y fui durante seis años directora de la escuela número 11 de San Antonio de Areco. Ese período sufrimos junto a mis alumnos constantes fumigaciones con agrotóxicos en las proximidades de la escuela y en pleno horario escolar. En una de esas ocasiones el producto utilizado fue 2,4-D, y me volví a mi casa con una parestesia facial y con una insuficiencia respiratoria", comenzó en su texto. "Somos muchas las docentes rurales que padecemos esta misma realidad, las fumigaciones nos atravesaron la vida y en muchos casos se llevaron por delante nuestra salud. Nadie nos los contó, no lo leímos en ningún diario, nos pasó, lo vivimos, como una cotidianidad inevitable. Somos testigos obligados del costo humano del actual sistema productivo. La realidad es que en esta lucha hay unos grandes ausentes: en primer lugar las autoridades de la dirección general de escuelas, a las que parece no importarles que tantos niños en nuestro país junto a sus docentes sean fumigados como insectos durante las horas de clases, afectando claramente sus derechos a desarrollarse y a educarse en un ambiente sano, lejos de cualquier agresión física", añadía y concluía con la frase: "Paren de fumigar las escuelas y poblados rurales. Paren de enfermarnos. Paren de matarnos"

Con información de Página12 y Perfil

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