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"Nuestra preocupación son los nuevos pobres, porque tienen que aprender a ser pobres"

Así resumió el Padre Aníbal el nuevo rol de la Parroquia San Cayetano ante el continuo crecimiento de la desigualdad.

Todos los siete de agosto los medios se acercan a San Cayetano, se impone en la agenda diaria entrevistar al párroco, conocer las actividades y en algún caso entrevistar a los fieles. RADIO MÁS (FMO 106.7) contactó a su móvil en Buenos Aires quien desde la parroquia central (en Liniers) elaboró un informe con testimonios muy valiosos de fieles que llegaban desde todo el país, incluso algunos que pasaron la noche acampando.

Se impone la canción San Cayetano de La Mississippi, como todos los años, mientras el móvil local va camino a la parroquia pergaminense del Santo del Trabajo. Apenas llegó lo rodearon 15 chicos: monedas, estampitas y trapitos  en el barrio 12 de ocubre.

La parroquia y un cura, que dialogando con el programa Pan y Circo dejó muchas definiciones que invitan a reflexionar mientras el barrio se prepara para recibir a los fieles en el evento anual que le cambia la rutina del 12.

San Cayetano en versión local en un momento donde el trabajo no está, donde la gente lo busca y no lo encuentra y su ausencia sigue lastimando profundamente al país y por supuesto a Pergamino.

"Nosotros ya estamos hecho en la pobreza”, reconoció el Padre Aníbal aceptando con cierta resignación su realidad y la de su barrio, “los pobres siempre estuvimos en crisis y siempre tuvimos que pecharla". Aunque también admitió que a pasar necesidades nadie se acostumbra mientras relata algunos ejemplos ocurridos en su capilla de calle Falucho , como por ejemplo el testimonio de un hombre quien diferencia la comida de un centro asistencial con la de su cuando hay: " Que bueno elegir la marca del fideo por comer" . En esos ejemplos donde se percibe la realidad definió el Sacerdote.

¿Cómo se sostiene la fe ante tanta pobreza?

Hay pequeños logros que le otorgan dignidad a esa gente, aunque el no contacto con la necesidad te hace no entender lo que le pase al otro, testimonios como el de una mujer que me dijo "mi hijo no sabía lo que era comer una fruta en casa" forman parte de esos logros que solo promueve el trabajo. Tenemos que darle trabajo a esa gente, también sería darle dignidad. La dignidad se recupera comiendo la fruta en casa y eligiendo la marca de fideos, son los más claros ejemplos que si miraríamos al otro como un hermano nadie pasaría hambre en este país.

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