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La conducta reiterada de menospreciar al otro por mirar el móvil disparó un estudio de la Universidad Baylor de Texas sobre el futuro de las relaciones amorosas. Cómo evitar la intromisión de la tecnología en el amor.

Ya no hay lugar ni situación particular. La imagen se convirtió en un lugar común de las relaciones y nadie parece reparar en el posible daño que puede causar a futuro. El acto de mirar el celular delante de la pareja se consolidó como algo tan cotidiano como peligroso para el futuro del vínculo.

Esa experiencia responde desde hace unos años al nombre de phubbing, término oficializado a inicios de 2012 por los responsables del diccionario Macquarie, en Australia, y que surge de la mezcla de las palabras “Phone” y “Snubbing” (despreciar).

Con el pasar del tiempo, esta práctica empezó a generar cada vez más preocupación en la comunidad científica y en los centros especializados en relaciones humanas.

De tal manera, la Universidad Baylor de Texas realizó uno de los primeros estudios específicos sobre el fenómeno y los resultados no fueron demasiado alentadores. Un gran mayoría de las parejas analizadas reconoció haberse visto afectada alguna vez por la presencia activa de un teléfono celular en una escena íntima, mientras que los especialistas indicaron que además el phubbing conduce a trastornos como la depresión y la ansiedad.

“Hemos descubierto que cuando alguien percibe que su pareja emplea el phubbing, se conduce directo hacia un conflicto entre ambos y se cae a los niveles más bajos de la satisfacción en el vínculo”, explicó James Roberts, uno de los líderes de la investigación.

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Una amenaza real

Para analizar el fenómeno, los especialistas de la Universidad Baylor reunieron a 453 personas de Estados Unidos y las consultaron sobre el uso del celular en momentos de intimidad.

Los resultados del estudio fueron claros. Un 36,6% de los entrevistados, es decir uno de cada tres, reconoció haberse sentido deprimido al menos una vez al verse víctima del phubbing. Además, un 22,6% afirmó que ese factor terminó por ocasionar discusiones o conflictos entre la pareja.

“Al llegar a los niveles más bajos de la satisfacción con la pareja se establece una relación directa con los niveles más bajos de satisfacción en general y un incremento de los niveles de depresión“, destacó Roberts.

Un 22,6% de los entrevistados reconoció que el phubbing condujo hacia conflictos en la pareja

Los investigadores detectaron diversos modos de phubbing en las experiencias de las personas entrevistadas:

  • “Mi pareja chequea su celular cada vez que puede durante un almuerzo o cena”.
  • “Cuando estamos juntos, mi pareja ubica su celular en un lugar donde pueda verlo”.
  • “Mi pareja tiene el celular en la mano cada momento en el que está conmigo”.
  • “Cada vez que su celular suena, mi pareja no duda en interrumpir una conversación para atenderlo”.
  • “Mi pareja mira de reojo su celular cada vez que me está hablando”.
  • “Cuando hay un silencio en una conversación, la primera reacción de mi pareja es chequear su celular”.

Roberts no esperaba una tendencia tan clara en el balance general: “Quedamos sorprendidos. Algo tan común como el celular puede ser un factor determinante en la ruptura de una relación“.

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Las consecuencias

Al margen de lo que pueda suceder en el futuro de una relación amorosa, el Phubbing puede generar trastornos personales, tanto psicológicos como físicos.

La licenciada Joanne Davila publicó un informe en la prestigiosa revista de divulgación Psychology Today sobre los peligros y las acciones a tomar contra el phubbing.

En el estudio, la psicóloga detalló que uno de los principales problemas radica en la elección de prioridades de una de las partes de la relación.

“Una parte de la pareja siente que no le importa realmente al otro. No se siente escuchada ni priorizada. Y cuando esto sucede, la gente empieza a sentirse insegura, las parejas entran en conflicto y se amenaza la intimidad. Así, se termina comprometiendo la salud de la relación”, explicó Davila.

La persona que aplica el phubbing también puede verse afectada por consecuencias, especialmente físicas. El uso prolongado del celular puede provocar que el cuello adopte una postura antinatural constante y que la cabeza se deba sostener únicamente por los músculos del cuello y los hombros. Además, existen grandes posibilidades de incrementar los valores de ansiedad y la fatiga crónica.

La solución

Davila establece que hay tres factores determinantes para poder escapar al peligro del phubbing y mantener intacta la buena sintonía en la pareja.

El primero es la introspección, que permite mirarse a uno mismo, revisar los comportamientos y tratar de indagar en los motivos por los que uno recurre constantemente al celular cuando se encuentra con su pareja.

El segundo es la mutualidad, que se respalda en el reconocimiento de las necesidades del otro como algo tan importante como las propias y tener el temple suficiente como para saber actuar en consecuencia.

El tercero es la regulación de las emociones y consiste en saber manejar los sentimientos y los impulsos para accionar de manera adecuada ante un conflicto en la pareja. Con este factor, se busca evitar que las personas utilicen el celular como escape ante cada momento de tensión o conflicto con su compañero.

Alex Haigh es un australiano de 25 años que en el 2013 inició la campaña “Stop Phubbing”, que intenta concientizar a las personas sobre el peligro de que esta práctica se convierta en una suerte del “fin de la civilización”. En su web, Haigh aporta estadísticas escalofriantes sobre el phubbing y ofrece métodos de denuncia y prevención contra aquellos que lo emplean.

Asimismo, numerosos lugares públicos, como bares o restaurantes, ya tomaron conciencia del peligro y decidieron aportar su granito de arena. Un ejemplo es el bar brasileño

 
Salve Jorge, que inventó el denominado “vaso offline” y obliga a sus clientes a utilizar el teléfono móvil como posavaso de la cerveza o el trago.
Fuente: Infobae
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