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Cada año, entre 300 mil y 600 mil personas en Estados Unidos desarrollan tromboembolismo venoso.

Los científicos confirmaron con datos duros lo que la lógica indicaba: el sedentarismo no sólo promueve el sobrepeso sino que además conlleva graves peligros para el corazón y las arterias. El riesgo de coágulos sanguíneos, y, en consecuencia, el desarrollo de trombos, aumenta con la cantidad de tiempo que se pasa viendo la televisión, incluso si las personas realizan la cantidad recomendada de actividad física, según concluye una investigación de la Universidad de Vermont, en Estados Unidos, presentada en las Sesiones Científicas 2017 de la Asociación Americana del Corazón, que se celebran en Anaheim, California, Estados Unidos.

“Ver la televisión en sí no es malo, pero solemos comer algo y quedarnos quietos durante períodos prolongados mientras la miramos”, advierte la coautora del estudio, Mary Cushman, profesora de Medicina en la Facultad de Medicina Larner de la Universidad de Vermont, en Burlington, Estados Unidos.

El vínculo entre la exposición prolongada frente al televisor y las enfermedades cardíacas ya fue estudiado en detalle, pero éste es el primer estudio en una población occidental que analiza los coágulos sanguíneos en las venas de las piernas, los brazos, la pelvis y los pulmones conocidos como tromboembolismo venoso o TEV.

Los investigadores encontraron que el riesgo de desarrollar un tromboembolismo venoso por primera vez era 1,7 veces más alto en aquellos participantes del estudio que informaron que veían la televisión “muy a menudo” frente a aquellos que miran televisión “nunca o rara vez”.

También hubo un riesgo 1,8 veces más de TEV en los participantes que cumplieron con las pautas recomendadas para la actividad física e informaron de que veían la televisión muy a menudo, en comparación con aquellos que dijeron haber visto la televisión “nunca o rara vez”.

Cada año, entre 300 mil y 600 mil personas en Estados Unidos desarrollan tromboembolismo venoso, por lo que es el diagnóstico vascular más común después de un ataque cardiaco o un accidente cerebrovascular. Aunque el tromboembolismo venoso es más común en personas de 60 años o más, puede ocurrir a cualquier edad. Además de evitar la televisión prolongada, se puede reducir el riesgo de tromboembolismo venoso manteniendo un peso saludable y estando físicamente activo.

Fuente: conBIENestar

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