Columna de opinión
Seguridad a medida: el desafío pendiente en Pergamino
03 de Junio de 2026 | Carlos Elizalde
La inseguridad se erige en 2026 como una preocupación permanente en la Argentina, apenas detrás de la crisis económica en las encuestas pero con un peso cotidiano que no admite postergaciones. Expertos en la materia repiten una idea central: no existe una solución única; hace falta confeccionar un “traje a medida” para cada comunidad, familia y persona. Pergamino no es la excepción y, por sus características, demanda diagnósticos y respuestas propias, diseñadas sobre la realidad local y no copiadas de modelos urbanos de gran escala.
No todos los delitos ni todos los contextos son iguales. El esquema de prevención que funciona en el AMBA, con sus recursos y densidad poblacional, no puede trasladarse de manera mecánica a una ciudad mediana donde la geografía urbana, los flujos sociales y las dinámicas delictivas responden a otros patrones. Reconocer esa diferencia es el primer acto de responsabilidad: sin diagnóstico local riguroso —mapas del delito, análisis situacional, evaluación de horas y espacios críticos— cualquier dispositivo será parcial o inefectivo.
La tecnología ofrece herramientas valiosas: cámaras, analítica de datos, aplicativos ciudadanos y sistemas de alerta capaces de complementar la prevención. Pero en Pergamino muchas de esas herramientas están subutilizadas: cámaras sin monitoreo permanente, programas como “Ojos en Alerta” que aún no demuestran impacto sostenido, y ausencia de articulación real entre la Municipalidad, la Justicia y las fuerzas de seguridad. El control tecnológico es apenas la base; lo decisivo es cómo se integra con patrullajes inteligentes, trabajo comunitario y políticas sociales orientadas a las causas.
Aquí entra la segunda gran pregunta: ¿quiere y sabe participar el vecino? La seguridad efectiva exige corresponsabilidad. No se trata de delegar todo en el Estado ni de cargar a la ciudadanía con tareas que le corresponden a las instituciones, sino de crear canales claros para la participación: denuncias accesibles, capacitación sobre cómo proceder ante situaciones de riesgo, redes vecinales formalizadas y programas de prevención escolar y laboral.
El gobierno municipal tiene la obligación de liderar este cambio: financiar diagnósticos locales, articular con Provincia y Nación, optimizar el uso de tecnología y capacitar a la comunidad en protocolos de autoprotección. Pero también debe garantizar transparencia, evaluación pública de resultados e incentivos para medir la eficacia de cada medida.
La seguridad a medida es un nuevo paradigma que combina prevención técnica, políticas sociales y participación ciudadana. Si Pergamino aspira a reducir la inseguridad, debe abandonar soluciones genéricas y apostar por un plan local, evaluable y compartido. Solo así la ciudad podrá transformar la inquietud cotidiana en políticas concretas que devuelvan tranquilidad y confianza a sus habitantes.
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