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Milei respalda el plan de Washington y desmiente contactos para acelerar un cambio de poder

El Ejecutivo argentino ratificó su sintonía con la Casa Blanca y negó versiones sobre un rol activo en la promoción de liderazgos en Caracas. En Balcarce 50 optaron por bajar el perfil público y seguir de cerca el diseño que impulsa Washington junto a Delcy Rodríguez, sin interferir en negociaciones sensibles tras la salida de Nicolás Maduro.

El Gobierno nacional ratificó su alineamiento geopolítico con Estados Unidos y salió a desmentir los rumores que indicaban una supuesta promoción desde Buenos Aires del ascenso de Edmundo González Urrutia en Venezuela. En el entorno del presidente Javier Milei insisten en que la hoja de ruta está atada a la cooperación con la Casa Blanca y a la lectura que hace Donald Trump del complejo escenario abierto en Caracas.

Por estas horas, en la Casa Rosada decidieron reducir al mínimo las declaraciones públicas para no interferir en las negociaciones que Washington empezó a desplegar con el régimen que ahora encabeza Delcy Rodríguez. La mirada oficial es que la dirigente venezolana es la interlocutora clave con la que Estados Unidos busca destrabar el panorama político tras la extracción del exmandatario Nicolás Maduro.

Una figura de la Mesa Política libertaria desmintió de manera tajante cualquier gestión del jefe de Estado argentino para impulsar a González Urrutia. “Es falso”, remarcaron desde el círculo presidencial, luego de que trascendiera la versión de contactos con distintos líderes internacionales para acelerar un recambio de poder.

Entre esos trascendidos apareció una conversación con Emmanuel Macron, con quien Milei mantiene una relación fluida pese a diferencias ideológicas. El presidente francés considera que Maduro debía dejar el poder, pero sostiene que el operativo estadounidense vulneró el derecho internacional, una evaluación que en Balcarce 50 no comparten.

En la sede del Ejecutivo reconocen que la situación venezolana está atravesada por una complejidad singular. “La estructura del régimen sigue vigente”, señalan desde el entorno presidencial, que además advirtió que “llamar a elecciones sería un delirio porque no podría haber un proceso viable” en las condiciones actuales.

Horas después del operativo concretado en la madrugada del sábado, Javier Milei respaldó la legitimidad de Edmundo González Urrutia al reconocerlo como presidente electo. “Ganó las elecciones, tiene un mandato por cumplir y es el Presidente electo”, sostuvo el mandatario argentino, en una definición que buscó marcar una posición institucional sin alterar el delicado equilibrio diplomático.

Sin embargo, desde Washington llegó un mensaje distinto. Donald Trump relativizó la centralidad de González Urrutia para este momento y apuntó contra María Corina Machado, al señalar que “no tiene el respaldo ni el respeto” necesarios para liderar el país. Hasta ayer, voceros que hablan por Milei aseguraban que el libertario no había mantenido conversaciones con Machado.

A partir de esa definición, la Casa Rosada alineó su análisis con el diagnóstico estadounidense. Funcionarios cercanos al Presidente recalcaron que una designación improvisada podría derivar en un escenario de anomia política y que tanto González Urrutia como Machado deberían participar de un diálogo político más adelante, pero no en esta etapa inicial.

Quienes mantienen diálogo fluido con Washington creen que el proceso terminará en un acuerdo de transición y descartan, por ahora, una nueva ofensiva militar. De todos modos, admiten que el clima seguirá tenso en las próximas semanas, sobre todo hasta clarificar si Delcy Rodríguez logra ejercer liderazgo propio y tomar distancia del ala dura militar que presiona para sostener posiciones intransigentes.

Tras la captura de Nicolás Maduro y su traslado a custodia estadounidense, Trump resolvió dejar de lado el respaldo a María Corina Machado y optar por trabajar con la presidenta recientemente jurada. En las deliberaciones finales en la Casa Blanca pesó la convicción de que un apoyo explícito a la oposición podía generar una desestabilización interna aún mayor, una conclusión reforzada por un informe de la CIA.

Según personas al tanto del documento, el análisis advertía como probable que un desembarco opositor en el poder obligara a incrementar la presencia militar de Estados Unidos en Venezuela. En ese marco, ganó peso la advertencia del entonces secretario de Estado, Marco Rubio, quien transmitió a Trump que “apoyar abiertamente a la oposición complicaría la transición y agravaría el escenario interno”, de acuerdo a fuentes citadas por The New York Times.

El propio Trump fue explícito al evaluar a Machado el último fin de semana. “Creo que sería muy difícil para ella ser la líder. No cuenta con el apoyo ni el respeto del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto”, afirmó.

El foco de la Casa Blanca en la relación bilateral con Caracas está puesto en garantizar el acceso al petróleo, dejando en segundo plano otras prioridades como la promoción de la democracia. En ese sentido, Marco Rubio explicó que Estados Unidos impondrá una “cuarentena” militar sobre las exportaciones de crudo venezolano como herramienta de presión para condicionar el rumbo del nuevo liderazgo que se terminará de definir en la capital venezolana.

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