Vecinos de la zona de Azcuénaga al 700 aseguran que la situación es insostenible. Tras la muerte de Ramona Dolores Más, de 88 años, ocurrida el 28 de diciembre luego de haber sido encontrada inconsciente en su casa en condiciones extremas de abandono, la vivienda ubicada en Azcuénaga 738 quedó completamente deshabitada y se transformó en un foco infeccioso.
La comunidad denuncia que la proliferación de ratas, el ingreso de roedores a las propiedades linderas y los olores nauseabundos que invaden la vereda representan un riesgo directo para la salud pública. “No se puede caminar por la cuadra, el olor es insoportable y las ratas entran a nuestras casas”, expresaron con indignación.
Los vecinos remarcan que la problemática no es nueva y que desde hace años vienen realizando denuncias sin obtener respuestas. Señalan que la falta de acción se explica en la impunidad que rodea el caso, dado que el sobrino de la mujer fallecida, quien debía estar a cargo de ella, es miembro del poder judicial, integrante de la fiscalía. “Hicimos denuncias, pedimos ayuda, pero nunca se accionó. Ahora seguimos viviendo entre ratas y olores insoportables”, relataron.
La comunidad exige la intervención inmediata de las autoridades municipales y sanitarias para garantizar la limpieza, la desinfección y el control de plagas en la vivienda. Advierten que no están dispuestos a seguir tolerando condiciones que atentan contra la salud y la dignidad de todo el barrio.
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