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Cuál es la clave de la felicidad según Diógenes de Sínope

Se decía que vivió como "un perro", como vagabundo por las calles de Atenas. Por qué despreciaba las reglas sociales.

Diógenes de Sínope fue un filósofo griego perteneciente a la escuela cínica que, si bien no dejó ningún escrito durante su vida, son conocidas sus andanzas y reflexiones por las calles de Atenas, donde vivió como vagabundo. ¿Cuál es la clave de la felicidad según Diógenes de Sínope?

También llamado Diógenes el Cínico, la fuente más completa de la que se dispone acerca de su vida es la extensa sección de texto que Diógenes Laercio le dedicó a las vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres. Se comenta que tenía muy pocas pertenencias o casi nada.

Es que Diógenes fue exiliado de su ciudad natal, Sínope en el Mar Negro, y se trasladó a Atenas, donde se convirtió en un discípulo de Antístenes, antiguo pupilo de Sócrates. Se detalla sobre su vida: "Diógenes vivió como un vagabundo en las calles de Atenas, convirtiendo la pobreza material extrema en una virtud. Se dice que vivía en una tinaja, en lugar de una casa".

Tenía la idea de autosuficiencia y de llevar una vida natural e independiente a los lujos de la sociedad. Al contrario que los otros ciudadanos de Atenas, vivió evitando los placeres terrenales. Según él, los honores y las riquezas son falsos bienes que había que despreciar.

Cuál es la clave de la felicidad según Diógenes de Sínope

Ya se dijo que Diógenes de Sínope tenía un modo de vida austero, y renunció a todos sus beneficios y comodidades. El principio de su filosofía consistió en renunciar por todas partes a lo convencional y oponer a ello su naturaleza. El sabio debe tender a liberarse de sus deseos y reducir al mínimo sus necesidades.

Para los cínicos la vida feliz era aquella que se basaba en la armonía con la naturaleza, por eso criticaban las convecciones sociales. Decían que creaban necesidades innecesarias para el hombre, le aportaban infelicidad y falta de libertad.

Entonces, para Diógenes la felicidad provenía de vivir libremente, de manera simple, acorde a lo que la naturaleza le ofrecía de forma autónoma. Tampoco la felicidad estaba atada al cultivar conocimiento: no tenía la necesidad de hablar por los demás o que otros hablasen por él.

El sitio especializado Filosofía&Co, explica que "el estado fundamental del cínico es la autarquía, la independencia de todo condicionamiento externo. Es ahí donde encuentran ellos la felicidad y la virtud: en no depender de nadie más que de uno mismo", ahonda.

En lo que representó una coherencia entre el decir y el hacer, casi todos los hombres cínicos llevaban una forma de vivir similar: se dejaban la barba y pelo largo (o, por el contrario, rapado), la ropa vieja y un bastón. Como "abandonados", para poder prescindir de caprichos innecesarios, llevaban solamente lo que podían cargar.

Los cínicos se oponían a leyes, instituciones, convenciones sociales, costumbres y tradiciones, ya que no querían saber nada que pudiese suponer ataduras para su libertad. No pregonaban responsabilidades ni deseos de autorrealización.

La verdadera vida y la felicidad del cínico está en la naturaleza y se contempla en cada momento en el medio natural. Eran adeptos al juego, el humor y la ironía. También eran provocadores a las convenciones, se oponían a los valores que subyacían detrás de la propiedad privada, el trabajo o el estudio.

Se dice que Diógenes de Sínope vivía como "un perro", en la puerta de una casa o en una calle, y que caminaba con una lámpara encendida provocando y diciendo que “buscaba hombres honestos", ironizando sobre las necesidades que él despreciaba de la sociedad.

 

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