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La empresa responsable del derrame solo limpió el 25% del ecosistema afectado

Un mes después del último incidente hubo un tercer episodio la semana pasada que aún se investiga. Una empresa fue clausurada y multada, pero advierten por daños persistentes por los hidrocarburos tanto en la flora como en la fauna Los dos derrames de petróleo en la zona costera de Bahía Blanca, ocurridos entre finales de diciembre y mediados de enero, dejaron alrededor de 40 hectáreas afectadas que, aún hoy, se siguen limpiando.

Los perjuicios sobre el ecosistema son incalculables por el momento, ya que organizaciones del lugar aseguran que tras las tareas para remover los fluidos quedan sustancias contaminantes invisibles que perduran en el tiempo.

Por ahora, los derrames dañaron una reserva natural que es vital para miles de aves migratorias que pasan por la zona cada año.

Además, el 14 de febrero se originó otro incidente en cercanías a la Base Naval Puerto Belgrano, en la zona de Coronel Rosales, aunque todavía se investiga qué sustancia se vertió al agua y en qué circunstancias.

Uno de los principales problemas es que estos derrames afectan al estuario, que forma parte de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras, un corredor continental de importancia internacional que se extiende desde Argentina hasta Canadá y por el que pasan cientos de miles de ejemplares migradores.

Los derrames de petróleo afectan a la Reserva Natural Bahía Blanca, Bahía Falsa y Bahía Verde (cuenta con 2600 kilómetros cuadrados), un enclave vital para miles de aves migratorias que realizan miles de kilómetros cada año, siendo algunas de ellas especies amenazadas. A su vez, esta contaminación representa un problema mayor porque el entramado de canales e islas no permite que el agua recircule, por lo que la limpieza del agua es aún más compleja.

 

Derrames en Bahía Blanca

Entre finales de diciembre y mediados de enero, dos monoboyas que utiliza la firma alemana Oiltanking sufrieron desperfectos y liberaron petróleo a la ría de Bahía Blanca. Estas estructuras funcionan para que los barcos puedan conectarse y almacenar el petróleo crudo que irá hacia los depósitos.

Las monoboyas se encuentran frente al partido de Coronel Rosales y según señaló el director de la Estación de Rescate de Fauna Marina de Bahía Blanca (Erfam), “la empresa activó tardíamente los protocolos necesarios” que se enmarcan en el Sistema Nacional de Preparación y Lucha contra la Contaminación por Hidrocarburos y otras Sustancias Nocivas y Sustancias Potencialmente Peligrosas (Planacon).

 

Limpieza de lo afectado

La limpieza la realiza una empresa privada, la cual es fiscalizada por el Ministerio de Ambiente provincial. Son varias personas en lanchas con motoguadañas que cortan la vegetación afectada. Hasta el momento se limpiaron 10 de las 40 hectáreas afectadas.

Sobre el procedimiento, Petracci explicó: “La idea no es sacar de raíz porque el impacto es mayor. Esa vegetación acuática jugó a favor y evitó que el petróleo ingrese más adentro”. Los restos de esa poda se envían a tratamiento y a disposición final como sustancias peligrosas.

 

El daño continúa

Sin embargo, el petróleo continuará perjudicando el territorio: “El problema son los elementos contaminantes que quedan en el ambiente, que son invisibles y están asociados a la presencia de crudo aunque esté diluido”.

Es por ello que tuvieron que implementar un método para que sobre el área en la que remueven la vegetación no bajen aves a comer en el barro que quedó, ya que pueden alimentarse sobre una superficie contaminada.

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