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Natalia Oreiro, la mejor “Eva Perón” que dio el cine argentino: bienvenida “Santa Evita”

Jorge Alberto Sharry Por Jorge Alberto Sharry | 30 de Julio de 2022

"La flaca se va… se va a descansar"… una Eva ya muy enferma con ropa de cama, acercándose a la ventana y mirando hacia afuera (a ese país que ya no sería igual), susurra apenas: "La flaca se va… se va a descansar". Primera escena del primer capítulo de “Santa Evita” y en el rol… Oreiro encandila

Más allá de las implicancias ideológicas que pueda traer el estreno de la miniserie basada en el libro “Santa Evita” de Tomas Eloy Martínez que ficcionó una de las realidades más tristes, repudiables y perversas de la historia argentina contemporánea, hay un punto de vista objetivo que nos permite hablar de la obra sin detenernos en la faz política.

Tomas Eloy Martínez construyó este relato en 1995, como antes lo había hecho con “La novela de Perón”. El escritor trata el tema del largo peregrinar del cadáver de Eva Perón que fue prácticamente abandonado en la CGT, tras el bombardeo y posterior golpe de Estado de 1955, esperando la construcción del gigantesco mausoleo que iba a ser, según proyecto de Evita, el Monumento a los Descamisados, en cuya base descansarían los restos de “esa mujer” como la llamara Walsh. El monumento nunca se construyó y el cadáver de Eva Perón (embalsamado a pedido de su esposo y conservando todos los rasgos de belleza que distinguían a la Primera Dama de la Nación) fue secuestrado por los golpistas en un acto perverso a todas vistas.

El dictador Aramburu encarga su cuidado a Carlos Eugenio Moori Koenig, jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), un oscuro militar que había sido despedido de la guardia de Casa de Gobierno y se había tornado en un furioso antiperonista. Fue edecán de Evita, la espió durante varios años y sería el responsable del destino de su cuerpo (algo así como un trofeo de guerra). Aunque mucho se ha investigado y escrito sobre el tema, la serie logra exponer el influjo casi fantasmal y sobrenatural que generaba ese cuerpo conservado con devoción por el doctor español Pedro Ara (Francesc Orella, protagonista de Merlí)

La serie narra el secuestro, traslado, ocultamiento, necrofilia y desaparición del cadáver de Eva, ya que para los dictadores debía desaparecer de la tierra todo lo que se vinculara al peronismo y “esa mujer”, con su cuerpo sin vida, embalsamado y entero, podía generar ánimos revolucionarios en sus adeptos, que eran tantos como podían imaginar sus secuestradores… o más. Pero ese cuerpo también causo la desdicha de quienes lo trasladaron por distintos lugares hasta enterrarlo en Italia con la complicidad de la Iglesia

La serie recrea casi en forma lineal la novela de Tomas Eloy Martínez con una factura técnico visual excelente y actuaciones inolvidables; con recreaciones de época exactas como la de los ’70, por ejemplo y una fotografía impecable.

Natalia Oreiro hace su mejor trabajo para el cine y es mucho decir, ya que en su carrera guarda varias “medallas”. Personifica una Eva -me animo a decirlo y me hago cargo: la mejor Eva Perón que ha dado el cine de nuestro país- con  todos los matices: seducción, belleza, ira, liderazgo, amor, carisma y con sugerentes cambios de voz que van formando la integralidad de esa mujer que, en poco menos de 6 años, cambio para siempre la historia argentina -ella misma le dice a Perón: “…no pude hacer más porque no tuve tiempo; por apurarme, me enfermé”. Y se cumplió una de las profecías que dejó en su último discurso: “Yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria”.

Ernesto Alterio como el coronel Moori Koenig cumple una labor excepcional y así, uno a uno, todos los integrantes del elenco de la serie -grato es ver a Julieta Vallina en el rol de la mejor amiga de Eva-, dirigida con minuciosidad por Rodrigo García Barcha y Alejandro Maci y guionada por Marcela Guerty (que vuelve a la actuación con un impactante rol como la esposa del periodista Mariano Vázquez, un Diego Velázquez que sería la primera persona del autor de la novela) y Pamela Rementería.

Una miniserie imperdible, de lo mejor que ha dado la televisión (en su nueva faceta de plataformas streaming), en los últimos tiempos. Nadie la puede dejar de ver, sobre todos los más jóvenes a los, que esta parte de la historia, todavía les resulta ajena.

*El autor es actor y director de teatro, periodista y docente

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