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Nueve cuidados para prevenir los golpes de calor en perros y gatos

Las altas temperaturas que sufre la mayor parte del país pone en riesgo, al igual que ocurre con los humanos, a los animales de compañía. Qué tener en cuenta.

Desde hace más de 24 horas, el centro y norte de la Argentina atraviesan una intensa ola de calor, que se suma a la que ya enfrentaban las provincias de la Patagonia hace algunos días. Con temperaturas mínimas y máximas muy elevadas por varias jornadas consecutivas, el país será la región más cálida de todo el continente americano durante los próximos días.

Y al igual que los seres humanos están expuestos a sufrir descompensaciones producto de un golpe de calor, los animales de compañía también se ven afectados por las elevadas marcas térmicas, que pueden traer consecuencias en su salud y comportamiento.

“La sensación de calor que experimenta un animal no depende sólo de la temperatura ambiente, sino de la denominada temperatura efectiva. Ésta, a su vez, resulta de la interacción de varios factores, especialmente la temperatura ambiente, la humedad relativa, la ventilación y la radiación solar”, explicaron desde la Comisión de Pequeños Animales del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA).

Es por esto que los especialistas recomiendan prever ciertas situaciones para mitigar el efecto del calor sobre los animales; sobre todo cuando la temperatura ambiente supera los 25° y la humedad alcanza el 50% durante períodos de tiempo prolongados, como ocurriría esta semana.

Y si bien el principal recurso para hacerle frente al calor en los animales suele ser llevarlos a dar un paseo o sacarlos al aire libre, no se debe ignorar que la temperatura del suelo ingresa directamente al cuerpo del animal, muchas veces causándoles quemaduras.

Marcelo Zysman es diplomado en medicina veterinaria, certificado en analgesia y anestesia (MP 7483) y consultado por Infobae comenzó a explicar que “los perros son animales que no están preparados para disipar el calor extremo, lo padecen mucho y no tienen mecanismos muy eficientes que permitan liberar ese calor”.

El mecanismo más frecuente con el que contamos los humanos es la sudoración, y los perros lo tienen en muy poquita cantidad en zonas muy específicas -precisó el especialista-. A esto hay que sumarle una cobertura de todo el cuerpo con pelo y una proximidad al piso mayor que las personas. Esto es muy importante porque la superficie corpórea que el perro ocupa en relación a un piso caliente es mucho mayor a la que ocupa un humano que tiene posición vertical”.

“Nunca se debe sacar a los perros a pasear en la franja horaria de máxima temperatura; lo recomendable es hacerlo temprano a la mañana y a la nochecita, y siempre prestar atención a los pulpejos (NdR: las almohadillas plantares) ya que ellos no usan calzado y el suelo está caliente y puede hacerles daño”, agregó al respecto la veterinaria UBA, nutricionista de carnívoros domésticos y diplomada en medicina felina Carolina Chavez (MP 10808), quien aconsejó, además, que “aunque ellos busquen echarse al sol, no hay que dejarlos en el horario de 11 a 16 cuando la radiación es más fuerte”.

Para Zysman, “esto no significa que el animal no pueda ir a la vereda, hacer sus necesidades y volver a casa”.

Y sobre los paseos, Chavez agregó: “En animales con patologías preexistentes, como obesidad, enfermedades cardiacas, o gerontes, es mejor consultar siempre con su veterinario de cabecera porque en algunos casos, incluso con estos cuidados, quizá se contraindican los paseos estos días”.

Nueve cuidados para tener con las mascotas en días de calor

Consultada sobre qué medidas de prevención hay que tener en cuenta con los animales de compañía estos días de tanto calor, Chavez enumeró 9 puntos clave:

  1. Tener agua fresca y limpia siempre a disposición.
  2. Limpiar los bebederos, más en los gatos, que ante un polvillo en su cuenco no toman más.
  3. Alimentarlos preferentemente con comida natural y fresca, no con carbohidratos que generan más calor.
  4. Hacer “heladitos” en cubeteras, de caldos o simplemente agua, para sumarles a su cuenco o que laman.
  5. No hacer paseos largos. Mejor cortos y en los horarios indicados.
  6. Colocar en casa trapos o toallas húmedas en el suelo, en los lugares que habitualmente eligen echarse para que se recuesten ahí. Es muy efectivo en los gatos.
  7. Nunca dejarlos dentro del auto, aunque quede el vidrio bajo y la persona responsable vuelva enseguida. La temperatura del interior del vehículo es altísima cuando está cerrado.
  8. Poner “piletitas” -alcanza con una palangana- a su alcance. A los perros les encanta mojar las patas, porque por allí transpiran y hacen intercambio térmico.
  9. Para los animales que viven en la calle, dejar recipientes con agua fresca en lugares con sombra para que tengan a disposición.

Cómo reconocer si un perro o gato tiene un golpe de calor

Si bien el golpe de calor puede ocurrir en todos los perros, y al igual que en los seres humanos, “los cachorros y los ancianos son los que más probabilidades tienen de sufrir un cuadro de este tipo”, según explicó Zysman. Además, “hay razas que están predispuestas, como, por ejemplo, los perros con mucho pelaje, pero fundamentalmente los perros pequeños de hocico corto, del estilo del Bulldog Francés, que tienen patas cortas, lo que los obliga a hacer mucho esfuerzo para moverse, además de que están más cerca del piso y una capacidad respiratoria disminuida”.

“Los perros, a diferencia de las personas, no tienen glándulas sudoríparas en el cuerpo, por lo que no pueden regular su calor corporal mediante el sudor; por el contrario, lo hacen a través de jadeos y del sudor que se elimina por las almohadillas plantares y, en el caso de los gatos, a través del lamido”, explicaron en este punto desde el CVPBA.

De allí que una primera señal para identificar si ya están afectados por el calor, puede ser “que inicien un jadeo fuerte”, precisó Chavez, quien aclaró que “en los gatos el jadeo es considerado una urgencia veterinaria inmediata; los gatos nunca deben jadear ya que no son respiradores bucales”.

Otros signos de que un perro o gato puede estar sufriendo un golpe de calor son “decaimiento, somnolencia, puede haber vómitos, diarreas y decúbito (se echan de costado), inconsciencia, convulsiones y muerte súbita”, enumeró la veterinaria. Quien aconsejó, además, que “si cuando empiezan a jadear, al tocar su cuerpo está más caliente de lo habitual es recomendable llevarlo a un lugar fresco y sumergirlo, si se puede en una bañadera con agua fría, si no, mojarlo, ponerlo frente al aire acondicionado o ventilador y llevarlo a su veterinario para más seguridad”.

“En estos casos -según aconsejó Zysman-, la familia debe valorar al animal en esa condición, no esperar a que se solucione solo y concurrir a la clínica veterinaria lo antes posible”. En la mirada del especialista, “en el golpe de calor, el tiempo es casi todo, porque esa situación externa que se está viendo en el perro está pasando por dentro, por lo que es necesario la intervención profesional lo antes posible”.

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