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    27 de Mayo de 2024
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Qué es la hipnosis digital y cómo evitarla mediante cinco sencillos hábitos

Es habitual que en estos tiempos utilicemos el celular o las pantallas para trabajar, estudiar, comunicarnos y para el ocio, pero su uso en la niñez debe ser medido.

Aunque la tecnología puede contribuir en diversos aspectos del desarrollo, hay que informarse muy bien sobre cómo aprovecharla adecuadamente.

La psicóloga especialista en jóvenes Susana Mandelbaum (M.N. 4.236) asegura que las pantallas hicieron replantearnos muchos aspectos de nuestra vida, pero, ahora, el problema es la “sobredosis tecnológica”, que nos agota y nos vuelve “completamente dependientes”.

Vivimos en una época donde la tecnología nos conecta en muchos ámbitos, así que negarla completamente sería impedir, de cierta forma, que el niño sea parte de la sociedad actual y dejarlo fuera de la existencia globalizada. El punto es explicar claramente cuál es el uso correcto y lo positivo y negativo de la web.

“Tanto adultos como jóvenes y niños tenemos que conversar y pensar acerca de los beneficios, pero también sobre los perjuicios”, asegura la psicóloga.

A la computadora, hay que dejarla antes de irse a dormir. (Foto: Adobe Stock)

No se puede negar que las propuestas digitales ayudan a los procesos cognitivos y a la recreación, pero también “fomentan el sedentarismo y el individualismo en contraposición del vínculo social si su uso es excesivo”, señala como complemento la psicopedagoga Sara Arazi (M.N. 34.114).

En búsqueda de un equilibrio adecuado

La prohibición no es el camino, sino un mayor control y un equilibrio adecuado. Por eso, Mandelbaum enumera cinco consejos tanto para adultos como para niños, para reducir el tiempo frente a la pantalla.

  1. Establecer momentos específicos del día. El horario de las comidas es un buen momento para apagar o separar los dispositivos y conversar cara a cara y descansar la vista.
  2. Fijar un límite al tiempo para los videojuegos. La recreación y la interacción con otros jóvenes que allí se da es valiosa, pero el riesgo de adicción existe. Los padres deben explicarles a los niños y jóvenes las consecuencias en su cuerpo y en su mente de buena manera.
  3. Ser coherentes. Los adultos no pueden exigirles a los más chicos alejarse de las pantallas cuando ellos no sueltan el teléfono. Deben tener en cuenta que son un modelo donde sus hijos se reflejan y que el uso de la tecnología es un tema de conversación, no de pelea.
  4. Conectar con el afuera. Lo presencial es irremplazable. Organizar actividades fuera de casa, fomentar y potenciar actividades al aire libre, colectivas.
  5. Cuidar la vista. Así como nuestra concentración tiene un límite, nuestra visión también. El riesgo de saturación está presente. Hay que registrar cuando uno está “pasado” y desconectar. Los recreos son muy importantes para evitar lesiones y mantener el rendimiento.

El uso excesivo de pantallas se puede asociar con el sedentarismo. Y eso hay que evitarlo. Mandelbaum, además, sugiere organizar y compartir bailes con los hijos, juegos que incluyan el movimiento y motivar salidas que permitan conectar con el afuera. El beneficio es doble: para los adultos y para los más chicos.

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