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Una gestión de espaldas: La ciudad necesita discutir sus propios problemas

Demasiadas cuestiones sin respuestas en un año muy particular, con una administración municipal desgastada, con falta de criterio en varios aspectos y sin expectativas. Tal vez es momento de preguntarse…

La realidad de la ciudad, en varios aspectos sensibles, intima a debatir problemáticas que no se deben naturalizar bajo ningún concepto.  

En un año que no pasará desapercibido en el plano político, es vital para los pergaminenses proponer un proyecto superador de ciudad ante una gestión de Gobierno desgastada por el paso natural del tiempo y con varias cuestiones que empiezan a quedar impresas en la columna del Debe.

Frente una administración que cada vez tiene menos energía, iniciativas y sentido común, es saludable y próspero abrir el debate y que se expliquen proyectos de ciudad sin escudarse en posiciones personales o en planes electoralistas individuales.

Tal vez es momento de preguntarse porque el acceso a la vivienda es cada vez más difícil ya que, entre otros factores, esta gestión promueve la especulación inmobiliaria, aplicando únicamente para los sectores más afines al poder de turno en desmedro de atender el delicado problema habitacional de la mayoría de los pergaminenses.

Tal vez es momento de preguntarse porque el criterio de inversión en educación continúa deteriorándose y en las políticas públicas locales se advierte claramente que se concibe como un servicio de escasa calidad para personas de bajos ingresos, atacando la vida en común.

Tal vez es momento de preguntarse porque la situación social en la ciudad se deterioró significativamente con muchísimas personas en situación de indigencia y viviendo en la calle.

Tal vez es momento de preguntarse porque el desarrollo del sistema de transporte es decepcionante desde todo punto de vista, con una red de colectivos urbanos en muy malas condiciones y con un servicio -subsidiado en un porcentaje desorbitante- que sin dudas es el más pobre de los últimos 30 años.

Tal vez es momento de preguntarse porque la ciudad carece de una estrategia económica y de política de desarrollo cuando con sus capacidades industriales y de servicios podrían encarar un proceso de crecimiento y complejización. ¿Cuánto hace que no se corta una cinta de inauguración? ¿Cuánto hace que no se radica una empresa o se advierte la puesta en marcha de nuevos emprendimientos?

Tal vez es momento de preguntarse porque la ciudad tiene un enorme déficit de espacios verdes mientras la gestión siquiera se ocupa responsablemente del Arbolado Público, al que está destruyendo a pasos agigantados. ¿Quién se hace cargo del desastre del domingo en el Parque Municipal “General José de San Martín”, con una familia íntegramente lesionada y una mujer en estado de salud grave? ¿Cómo está hoy la Planta de Tratamiento de Residuos? ¿Y la Planta Depuradora de Líquidos Cloacales? 

Tal vez es momento de preguntarse porque Pergamino es noticia nacional por la contaminación ambiental y la calidad del agua y nunca se convocó a una mesa de diálogo, que involucre a todos los actores para empezar a buscar algún tipo de solución a una de las problemáticas más graves de la historia de la ciudad. No siempre es suficiente y redituable políticamente criticar a todos para esconder responsabilidades. 

Tal vez es momento de preguntarse porque muchos barrios de la ciudad no tienen suministro de agua en épocas de altas temperaturas principalmente, pero el Parque Belgrano tiene un lago artificial. ¿Los vecinos del Barrio Ferroviario, por ejemplo, que están 100 metros del cómodo y pintoresco Parque Belgrano -y ojalá haya uno en cada barrio-, están conformes con la provisión de agua de red, más allá de su calidad?

Tal vez es momento de preguntarse porque el sistema de recolección de residuos resulta incompleto. ¿Que resolvió el proceso de contenerización? ¿La ciudad está más limpia? Esa es la interpelación más allá de los contenedores que buscan darle color a algunas cuadras de algunos barrios. El reciclado sigue dependiendo de cartoneros individuales y no de trabajadores registrados bien pagos.

Tal vez es momento de preguntarse porque la política de seguridad es claramente deficiente, sin plan estratégico local, sin mapa del delito, sin foros de seguridad, sin atender a las víctimas de la inseguridad, como sucedió el martes pasado, después del mediodía con los comerciantes. 

Tal vez es momento de preguntarse si el estacionamiento medido mejoró de verdad el tránsito en la ciudad o el único objetivo que se cumplió es el netamente recaudatorio. ¿Los operativos de tránsito se realizan en tiempo y forma? ¿Se despliegan en los horarios y lugares críticos? ¿O solo se desarrollan en la zona céntrica para provocar atención? ¿Se registran menos accidentes viales?

Tal vez es momento de preguntarse porque el Gobierno local no trabaja a la par o la menos más cerca de instituciones claves como la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA) o el Instituto de Enfermedades Virales Humanas “Dr. Julio Mazitegui” o el Hospital Interzonal General de Agudos “San José” o porque no resolvió antes, con la madurez y lucidez que le corresponde como poder concedente, el conflicto desatado contra la Cooperativa Eléctrica (CELP).     

Mientras pueden surgir muchas más preguntas sin respuestas, aumentan aceleradamente y sin demasiados problemas las tasas municipales -al tiempo que no se ajusta en igual medida los salarios de los trabajadores del Municipio-. Tal vez es momento de preguntarse si es necesario recaudar más para sostener la estructura política de una administración que tiene una de las plantas de cargos políticos más grandes de la Provincia.

Si bien el Gobierno Municipal posee responsabilidades compartidas con la Provincia en algunos aspectos, es innegable que se debe exigir a la gestión local la solución a los problemas de la ciudad, de los pergaminenses, particularmente a la luz del Presupuesto con el que cuenta y al mismo tiempo deje de financiar algunas aventuras sin sentido común, con criterios muy particulares y especiales y a veces hasta inexplicables.

Es indispensable discutir un proyecto de ciudad. Un Pergamino productor de bienes y servicios mediante la promoción de la pequeña y mediana empresa, así como de cooperativas de producción y de consumo.

Un Pergamino comprometido con el medio ambiente y la salud de las personas sin pedir por favor que, por ejemplo, se ponga en marcha de manera urgente el Registro de Tumores.   

Un Pergamino más seguro, con eje en la prevención del delito y asumiendo responsabilidades como corresponde, aunque genere terror pagar costos políticos.

Un Pergamino integrado con la región, que además ofrezca algún tipo de atractivos como San Nicolás y Junín.   

Un Pergamino donde los ciudadanos efectivamente participen del funcionamiento real del Estado a través de las entidades intermedias y las ONG.

En definitiva, un Pergamino para que todos vuelvan a vivir en común.

Entender cuáles son y generar los diálogos necesarios para canalizar la nueva sensibilidad en cambios concretos, graduales y viables, es un desafío de primera necesidad en una sociedad del siglo XXI marcada por el eje consenso/disenso como gran mecanismo central constructor de comunidad.

 

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