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Ordenan señalizar la comisaria primera como centro de detención clandestino en la dictadura

El 27 de octubre pasado, el Tribunal Oral Federal N° 1 de Rosario, que estuvo a cargo del desarrollo de la causa “Saint Amant III”, dictó sentencia y entre su veredicto se incluyó la señalización de la Comisaría Primera de la calle Rivadavia de San Nicolás –que es una sede de la Policía de la Provincia de Buenos Aires– como centro clandestino de detención bajo el comando operacional del Área 132 en la última dictadura. Tras un año y medio de audiencias, el TOF 1 de Rosario dictó sentencia la semana pasada en el juicio por crímenes cometidos durante la última dictadura en cuatro partidos del norte de la provincia de Buenos Aires, entre ellos San Nicolás. Tres militares retirados acusados por delitos de lesa humanidad fueron condenados a prisión perpetua, un imputado resultó absuelto y un expolicía bonaerense fue sentenciado a tres años de cárcel.
Las señalizaciones de Sitios de Memoria son marcas que permiten reconocer los lugares vinculados al accionar del terrorismo de Estado y que simbolizan los pilares de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Se ubican en el ingreso de los cuarteles, comisarías y toda dependencia en la que se hayan cometido o planificado crímenes de lesa humanidad, tanto durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983) como en otros momentos de nuestra historia. En estas intervenciones del espacio público, confluyen el acompañamiento y la reparación a las víctimas de la represión ilegal y el impulso a la participación de la comunidad en la construcción de la memoria. La iniciativa se encuentra a cargo del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.
Deolinda Pérez
“En el juicio, varios testigos mencionaron haber estado secuestrados en ese lugar. Tal es el caso de Deolinda Pérez, que tenía 21 años, vivía en una casa donde trabajaba en Villa Constitución. La casa fue requisada de forma violenta por el grupo de captores. Deolinda fue maniatada, cubiertos sus ojos, y desde esa casa fue trasladada hasta el centro clandestino de detención que estaba bajo control operacional del Área Militar 132, que funcionaba en la Brigada de Investigaciones de San Nicolás. Allí permaneció esposada, tabicada y sometida a vejaciones, manoseos. Durante su cautiverio en esta repartición fue sometida a un interrogatorio por parte de tres personas que portaban uniforme militar y que le preguntaban cuestiones vinculadas al Ejército Revolucionario del Pueblo. Allí estuvo cinco días y luego fue trasladada junto a dos personas a la Comisaría Primera de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, donde le retiraron la capucha y fue alojada en una celda. Fue liberada aproximadamente luego de 20 días, durante los cuales jamás se dio intervención a ningún juez competente ni se le informaron los motivos de su detención”, explicó consultada por EL NORTE la referente de la Mesa de la Memoria por la Justicia de San Nicolás Anabel Longinotti.
Carlos Alberto Sosa
Otro caso fue el de Carlos Alberto Sosa. “Era un reconocido dirigente del Partido Comunista de Villa Constitución y era secretario de la Unión Ferroviaria, cargo que ejerció en abril del 76 en que la Unión Ferroviaria fue intervenida en esa ciudad. Fue privado de su libertad el 1º de agosto de 1976 a las 17 horas en Villa Constitución. Se encontraba realizando trabajos de albañilería para reparar los destrozos causados por una bomba en una atentado en la casa de un compañero, cuando se presentaron dos personas vestidas de civil portando armas cortas. Se abalanzaron sobre Sosa, lo inmovilizaron y lo introdujeron en un automóvil marca Dodge 1500 de color rojo en el cual fue trasladado. Durante el trayecto Sosa fue vendado, encapuchado, y fue sometido a un interrogatorio sobre su militancia política, sobre la relación con compañeros, fue trasladado hasta el centro clandestino de detención que funcionó en la Brigada de Investigaciones en el que permaneció durante cinco días. Durante los tres primeros días no recibió alimento. Posteriormente fue trasladado en la caja de una camioneta a la Comisaría Primera de San Nicolás junto a dos personas, una de las cuales era Deolinda Pérez. Allí permaneció detenido durante 40 días aproximadamente sin haber sido informado de los motivos de su detención ni haber sido puesto a disposición de juez competente. En esta dependencia de la Policía fue sometido a interrogatorio por parte de Antonio Federico Bossié. Este le ofreció a Sosa que colaborara con las fuerzas represivas a modo de infiltrarlo en el Movimiento Obrero de Villa Constitución, lo que Sosa rechazó. Transcurridos unos días fue trasladado al Batallón de Ingenieros de Combate 101 de San Nicolás, donde fue entrevistado por el entonces teniente coronel Fernando Saint Amant, quien ordenó su liberación”, señaló la integrante de la organización de Derechos Humanos de nuestra ciudad.
Eugenio CanalsLonginotti explicó que se trata de dos casos que constituyen ejemplos de que la Comisaría Primera de San Nicolás estaba incluida dentro del circuito de centros clandestinos, ilegales, de detención en los primeros años de la dictadura. “Hay varias declaraciones más de otras víctimas que manifestaron haber estado secuestradas allí. Así es el caso de Eugenio Canals, trabajador de la cultura en nuestra ciudad, tenía 22 años y trabajaba en la empresa metalúrgica Scac. No tenía militancia partidaria, pero estaba individualizado por los organismos de inteligencia por su vinculación con el trabajo en el Teatro, en los lugares de la cultura y por su parentesco con Juan José Canals que tenía militancia en acción comunista. Tenía varios amigos que participaban en reuniones políticas, su madre también estaba individualizada por los organismos de inteligencia por su pertenencia al ámbito de la cultura nicoleña. Fue privado de su libertad el 2 de agosto de 1976 en calle Cavalli, por una patrulla del Ejército integrada por diez militares que lo interceptaron cuando circulaba con su automóvil. Le ordenaron que descendiera y lo obligaron a ponerse contra la pared. Uno de los oficiales ordenó su traslado al Batallón. Y en esta repartición permaneció una hora sin que nadie le tomara declaración ni le explicara los motivos de su detención. En esas condiciones fue trasladado en su propio automóvil a la Comisaría Primera de San Nicolás. Le retiraron los efectos personales, fue alojado en un calabozo, aislado, donde permaneció una semana. Los primeros tres días no se le suministraron alimentos ni bebidas. Transcurrida una semana, fue trasladado esposado al Batallón donde fue sometido a un interrogatorio y luego fue trasladado nuevamente a la Comisaría Primera y liberado ese mismo día. Nunca fue informado de los motivos de su detención ni puesto a disposición de ningún juez competente. Asimismo le negaron a su madre toda información sobre el paradero de su hijo, habiendo tomado conocimiento de manera extraoficial que se encontraba en esa repartición detenido. El Tribunal inspeccionó el lugar junto con los fiscales y los abogados defensores de los imputados. Y en su veredicto recomendó la señalización”, agregó

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