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Orgasmos sonoros: ¿es normal gritar descontroladamente?

Un estudio asegura que las mujeres que vocalizan enérgicamente al llegar al éxtasis sexual no lo hacen como consecuencia de un acto reflejo del placer. ¿Cómo se explica esa reacción?

Esos gritos descontrolados que a veces no se pueden reprimir al llegar al orgasmo tienen un nombre poco sexy pero útil para los estudiosos de la sexualidad humana: vocalizaciones copulatorias.

Desde la famosa escena del orgasmo fingido de Meg Ryan en Cuando Harry conoció a Sally, en que la chica pretende demostrar a puro grito cómo es imposible reconocer el momento del éxtasis femenino, la cuestión despierta muchos interrogantes.

¿Cómo se siente un orgasmo? ¿Si no hay gritos no hay placer? ¿Se puede ocultar un orgasmo? ¿Qué es lo que desata esas sensaciones incontrolables al llegar al clímax?

Una de las preguntas que se planteó un grupo de investigadores busca comprender si los orgasmos sonoros de algunas mujeres son realmente producto del sistema reflejo del aparato nervioso (es decir si son biológicos y por lo tanto inevitables) o si surgen de un cierto acting, más relacionado a las nuevas costumbres sexuales, originadas en la difusión de la industria pornográfica. Ponen en duda la veracidad del goce extremo femenino y lo atribuyen a la imitación de las actrices porno. Parece un estudio algo sexista a esta altura de los avances en sexualidad que habilitan todo tipo de experiencias de gocefemenino, pero veamos sus postulados.

Según los doctores Brewer y Hendrie, los autores de la investigación publicada en School of Psychology, University of Central Lancashire, en Reino Unido la pornografía influye en el comportamiento sexual y las mujeres se inspiran en ella. Su conjetura, por cierto muy difícil de objetivar, es que si se comparasen las vocalizaciones copulatorias antes y después de la era porno se vería que los gritos son una novedad. Lo único cierto y evidente es que en los últimos años las mujeres vienen siendo bombardeadas con mandatos sexuales de liberación, autodescubrimiento, búsqueda de goce permanente. En ese sentido, puede ser que ese repertorio de exigencias incluya la de manifestar el placer en voz alta.

En la investigación, realizada en 2011 sobre 71 mujeres heterosexuales y sexualmente activas todas ellas brindaron información sobre las formas de experimentar y expresar su placer. Allí revelaron que disfrutan más durante los juegos previos (incluida la estimulación del clítoris) y menos después, especialmente durante la penetración. Las entrevistadas informaron que los gritos y jadeos los reservaban para el momento anterior y o para el de la eyaculación del hombre. Los estudiosos concluyeron, acaso en forma simplista e incompleta, que las vocalizaciones copulatorias de las mujeres están destinadas a manipular el comportamiento masculino. Por supuesto, no les faltaron críticas.

Consultada por ConBienestar,la doctora Silvina Valente (MN 87798), médica sexóloga, presidenta de SAGE (Sociedad Argentina de Sexualidad Humana) y jefa de Sexología del Hospital de Clínicas echa luz sobre el tema:

"Creo que la información acerca de la vocalización es irrelevante científicamente ya que durante el orgasmo existe una desconexión de las áreas prefrontales por lo que no se puede relacionar por evocación de memoria ningún recuerdo fidedigno de esa experiencia. Es poco probable que se sepa exactamente en qué momento se grita, por eso creo que la forma de relevamiento de datos de ese estudio es al menos imprecisa". Y concluye: "Es importante vivir nuestras experiencias sin preconceptos de ningún tipo".

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