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    23 de Mayo de 2022
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Promotoras del MTE incorporan el primer dispositivo de geolocalización contra la violencia de género

El flamante equipo de Promotoras Territoriales Contra la Violencia de Género del MTE (Movimiento de Trabajadores Excluidos) se consolida como un espacio de referencia en la zona sur de San Nicolás, acercando herramientas a las víctimas de este flagelo. El dispositivo permite que la víctima tenga acceso permanente a la ubicación del denunciado, pudiendo conocer si éste incumple la perimetral y permitiendo dar aviso ante un acercamiento.

El trabajo de las Promotoras Territoriales Contra la Violencia de Género del MTE, de incipiente arribo a la ciudad de San Nicolás, empieza a cosechar importantes resultados. Sus tareas consisten en asistir y acompañar a mujeres que sufren violencia. Las intervenciones –siempre con el aval expreso de la víctima– van desde la contención cotidiana, permaneciendo en constante comunicación con la mujer para conocer sobre su estado y la probable aparición de señales de alerta; también brindan información útil para salir de cualquier situación que estén atravesando.

“Nuestro grupo de trabajo se conformó este año. Nos capacitamos durante dos meses para luego acompañar a las víctimas”, comentó Fabiana –referente del equipo– a EL NORTE, y detalló: “Tenemos compañeras de los barrios IVBA (7 de Septiembre), Colombo y San Francisco”. Al día de hoy, son seis los casos que tienen en agenda. “Todos son con violencia física extrema. A unas más que a otras les costó salir de la relación”, reflejó la promotora. El progreso gracias al trabajo en conjunto ya muestra sus frutos: las mujeres que llevan un tiempo por fuera de la soledad “trabajan, están recuperadas emocionalmente y ayudan a otras víctimas”, aseguran.

Su objetivo principal es abordar casos de todas las formas de violencia existentes contra las mujeres y disidencias. En esta primera instancia de conformación, están enfocadas en hacer llegar a las zonas aledañas el mensaje de su existencia, generar un lazo de confianza y participación comunitaria en la problemática. Detectan que el sector al que más se complica acceder es a aquel integrado por mujeres que desconocen que están atravesando casos de violencia de género, muchas veces por desconocimiento y otras tantas por la normalización a la que el sometimiento constante y la naturalización de la opresión llevan.

“Nuestros logros fueron conformar la plantilla de seis compañeras. Dos de ellas eran víctimas de violencia y hoy asisten a otras”, remarca Fabiana del MTE. El trabajo de mujeres en red, sin duda, apunta a una expansión, en la que todas tienen voz de manera horizontal para ayudar a resolver un problema que se cobra una vida cada 34 horas en nuestro país. 

Rondas de mujeres

Las actividades que realizan desde el Área de Género del MTE incluyen rondas de mujeres todos los jueves a las 14.00, en su sede en barrio Avamba’é (Howard 1490) donde comparten charlas e intercambian propuestas. También dan charlas en los centros sociocomunitarios. Una tarea muy particular es la que aplican con el “violentómetro”, ocasión en la que las mujeres cuentan hasta qué grado de violencia llegaron sus experiencias, para conocer sobre esa escalada que da cuenta del entramado estructural del patriarcado. “Una vez al mes pegamos volantes en distintas partes de San Nicolás para lograr visibilizar nuestro trabajo y llegar a las víctimas”, comenta su referente. 

Una vez conocido el caso de violencia de género por parte de las promotoras (y con el aval de la mujer protagonista), se avanza en el acompañamiento propiamente dicho. Las voluntarias realizan el proceso en fiscalía junto a la víctima y por vía telefónica continúan al tanto. Uno de los pilares de los casos es garantizar que la pareciente no circule sola a la hora de hacer las denuncias, sino escoltada por una promotora o solicitando a un familiar o allegado en toda ocasión de riesgo.

De esta manera se llegó al caso de la nicoleña que hoy dispone del primer geolocalizador, en reemplazo del botón antipánico. Esta herramienta funciona bajo la conocida modalidad de tobillera. La víctima tiene acceso constante a la ubicación del denunciado, pudiendo conocer si éste incumple la perimetral y permitiendo dar aviso ante un acercamiento. La mujer beneficiada menciona que fue aproximadamente un mes la demora de la implementación de esta herramienta; aunque su caso lleva “una pila de denuncias”.

La mujer que estrena esta metodología retrata que “servir sirve, porque vos sabés dónde está él, si se acerca o no. Pero si la otra parte no quiere cumplir, no va a cumplir”. Además, recordó que en una situación su agresor la interceptó en tres ocasiones y no obtuvo reacción por parte de las autoridades. Al momento, no ha tenido consecuencias la violación de la medida perimetral por parte del agresor. “Para lo único que sirve es para saber si él está cerca”, remarca, reconociendo que desde el área judicial se adeudan medidas de acción para resguardar a las víctimas, que en San Nicolás cada vez son más.

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