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"Son cosas del periodismo"

Leonardo Velasco Por Leonardo Velasco | 23 de Octubre de 2019

Con esa absurda frase el intendente eludió dar algunas respuestas que los pergaminenses esperaban, utilizando una vez más el mismo recurso: "la gran Martínez". Una jugada tan recurrente como peligrosa, que pretende  naturalizar sistemáticamente el mismo recurso: el de la mentira y la desacreditación.

Efectivamente Señor Intendente, marcar estas situaciones son cosas del periodismo.

"La gran Martínez" es una jugada Bilardeana que consiste en embarrar la cancha para confundir a la opinión pública desnaturalizando al generador de noticias. Un argumento tan primitivo como peligroso que el intendente utiliza cada vez que se ve acorralado por verdades incómodas: protección de funcionarios-proveedores, negación de la presencia de glifosato en personas y agua, direccionamiento de algunas obras públicas, licitaciones que favorecen a sus amistades y la lista sigue.

Pocas cosas suelen ser tan peligrosas para una sociedad como un gobernante confundido, quizás, una de ellas es un gobernante paranoico. La confusión puede ser producto de la ignorancia o el mal asesoramiento, pero cuando un sujeto se siente perseguido sin motivos y solo ve conspiraciones en su contra, es cuando la bajeza se apodera de él y no le permite discernir sobre la buena o mala fe. Terreno fértil para la soberbia y la vanidad.

El intendente Martínez esta confundido, ¿o paranoico?. Digamos "peligrosamente confundido", hasta el límite de no diferenciar dádiva de pauta, confunde derechos (al menos así se pronunció la Corte Suprema) con favores en un hecho insólito para un gobernante y abogado. También confundió corrupción con actividades incompatibles, como también confundió agua contaminada con versión mal intencionada de un medio de comunicación.

Son varias confusiones personales que terminan con consecuencias colectivas, y aunque se enoje e intente aleccionarnos (sin dedito acusador al menos), remarcarlas también son cosas del periodismo.

El ámbito político pergaminense no es tan grande, todos o casi todos  hemos tenido diferencias en algún momento, hemos sido cuestionados y cuestionadores, pero finalmente se ha entendido que se discuten hechos puntuales y no conductas personales. Confundir relaciones políticas o profesionales con relaciones personales es cuanto menos infantil -y poco democrático- para alguien que tiene la responsabilidad de conducir.

Resaltar que Martínez les ordenó a sus funcionarios no hablar más con algunos medios y periodistas, también son cosas del periodismo.

El intendente parece no entender que el municipio que circunstancialmente gobierna no es su propia empresa,  donde puede manejar discrecionalmente sus recursos decidiendo arbitrariamente que hacer, a quién se debe ayudar, y a quién perjudicar. 

Lamento profundamente que el Dr. Martínez se confunda tan seguido. Lleva gobernando cuatro años de aceptable gestión y todavía no comprende que los periodistas y los medios son reproductores de realidades, por más tristes y feas que sean. Como en este caso  donde un intendente confundido reparte culpas sin realizar ninguna autocrítica, responsabilizando a los medios en vez de tratar su comportamiento casi paranoico.

Ocuparse de esos temas, también son cosas del periodismo.

*El autor es periodista y co-conductor del programa "Pan y Circo" por RADIO MÁS (FM 106.7)

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