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Un cura denunciado por abusar de chicos de un jardín vive en la quinta del obispo de San Nicolás

Se trata de Tulio Mattiussi. A pesar de las pruebas, el sacerdote está a punto de quedar fuera de la causa y el portero que participaba de los hechos obtuvo la prisión domiciliaria. Un juez de la cámara que los benefició es padre del abogado del sacerdote.

A contramano de las pruebas del expediente, Tulio Mattiussi, el cura acusado de haber abusado de chicos de un jardín de infantes en San Nicolás, está a punto de quedar fuera de la causa judicial. Por su lado, Anselmo Ojeda, el portero que participaba de los hechos, obtuvo el beneficio de la prisión domiciliaria.

Las familias de los chicos que iban al jardín Belén, institución tradicional de la ciudad, se sienten desamparadas. Un juez de primera instancia ordenó la detención de Mattiussi y de Ojeda por abuso sexual de alumnos y alumnas de entre tres y cuatro años. Ahora, otro magistrado ordenó la libertad del religioso y la prisión domiciliaria del empleado.

El juez que estuvo presente cuando se hicieron las cámaras Gesell a las víctimas, Ricardo Pratti, fue reemplazado por otro, que ante el pedido de la defensa del portero, le otorgó el beneficio con monitoreo electrónico en casa de una hermana, en Morón.

Hubo una tercera imputada, María Rubíes, para la que se pidió prisión preventiva, aunque no le fue otorgada por su estado de salud. La mujer trabaja actualmente como secretaria en una escribanía en el centro de San Pedro. 

Ante la liberación del cura, los fiscales elevaron un recurso a la Cámara de Casación, para que revea la resolución que dejó libre a Mattiussi y con las mismas pruebas, dejó preso al portero. Por su parte, la defensa de Ojeda reclamó su libertad, basándose en los mismos argumentos.

Carla Vitale, madre y tía de dos de los chicos afectados, señala que lo ocurrido en la causa "es un huracán de malas acciones, abuso y abandono".  Carla, profundamente creyente, que fue alumna del mismo jardín y su vientre fue bendecido por Mattiussi cuando estuvo embarazada. Además, el cura bautizó a su hija. La mujer lamenta no haber sido recibida por el obispo Hugo Santiago ni protegida por la escuela o funcionarios de Educación.

"El cura está al borde del sobreseimiento, obviando pruebas esenciales. Dicen que los chicos fabularon, que Tulio iba solo dos veces por mes. El abogado lo paga la curia. Se lo liberó sin tener en cuenta los riesgos procesales. Nunca un llamado, ni reunión ni nada. Solo se generó un acta minimizando lo ocurrido. Del ministerio tampoco se pusieron nunca en contacto", se queja. 

Entretanto, Mattiussi está alojado en la quinta del obispado, Nuestra Señora de Nazareth, en el barrio Sironi de San Nicolás y se mueve en una camioneta 4x4. "Su defensor es hijo de un juez de la cámara que se excusa de intervenir, pero es la única sala, y sabemos que hay reuniones para protegerlo. Hubo oraciones en el hall del juzgado, con docentes, maestras, preceptoras, vecinos y curas que pedían por el cura, no por nuestros chicos.  Y nuestros hijos son los que mientras tanto están angustiados, atemorizados. A nadie les importan las víctimas", protesta Carla.

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