• cielo claro
    31 de Octubre de 2020
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El juez Villafuerte Ruzo “pone un límite por denuncias de allegados de él, porque sabemos bien cómo le llegan; es todo política”

Sandra Maroni, exrepresentante de Federación Agraria y exintegrante de la cooperadora del Instituto Maiztegui y actual colaboradora en el programa ProHuerta del INTA, cuestionó que “los análisis dieron que no hay contaminación y los ambientalistas saltan, paren un poco ¿Sabés las miles de hectáreas que están quedando sin producir? Después se quejan de que la gente tiene hambre y hay que llevarles comida”

La distinción entre lo urbano y lo rural es tan vieja como el tiempo. Es una realidad histórica que tiene un punto cúlmine en la última década, momento en que por primera vez en la historia de la humanidad fue mayor el porcentaje de humanos instalados en urbes que en el campo.

Ese dato para nada menor generó en algunos puntos del globo una serie de debates que en nuestra ciudad son inexistentes y que generan una serie infinita de problemas. Entre otros, los usos de las tierras que se van mezclando con el cuidado ambiental, las formas de producción y la calidad de vida.

En ese mundo complejo, Sandra Maroni asoma la cabeza para contar que por ese crecimiento de lo urbano tuvo que dejar de ser productora agropecuaria y no tiene “pelos en la lengua” para contar a viva voz su posición sobre la problemática que instaló a Pergamino en la agenda nacional.

“Hubo un tiempo en el que yo estaba en una zona que era rural, mi papá y mi tío trabajaban desde la Estancia Fernández hasta la ‘Curva de Peña’. Nosotros vivíamos en 48 hectáreas y después se fueron. En las primeras hectáreas de adelante se hizo un loteo, yo tendría unos 16 años cuando nos empezaron a hacer casaquintas y demás”, contó Maroni, al tiempo que reconoció que en ese sitio ya estaba planificada la urbanización desde hacía muchos años.

En 2014 comenzó a sentir que los vecinos “avasallaron al campo porque lotearon justo sobre la línea del inicio” y según afirmó no se respetó la zonificación. Eso lo explicó en una entrevista que le hicieron en el programa Bichos de Campo

Consultada por PRIMERA PLANA sobre el particular fue más específica al decir que los conflictos comenzaron cuando “el Código de Zonificación, en 2008, se reestructuró gracias a la empresa INPLA S.A., que se instaló en una zona residencial y la dejaron seguir funcionando, pero ni (Daniel) Scioli ni nadie puso el gancho porque no puede estar ahí”, aunque cree que los problemas insalvables se dieron a partir de la discusión por la Ley 125: “Empezó la guerra con el campo, la señora (Cristina) Kirchner. Y ahí empezó todo esto, el tema de los agroquímicos”.

Sandra Maroni está totalmente segura que el problema no es más que político y que la gente de campo sabe trabajar muy bien para producir. “Si una empresa de plástico puede estar en zona residencial, una telefonía celular puede estar en el medio de un pueblo como Acevedo, que tiene un montón de problemas de cáncer y le echan la culpa al campo. Yo no soy médico, pero no siempre puede tener culpa el campo.

“Mi familia vivió toda la vida en el campo y nadie se murió de cáncer, quizás el mal manejo de algunas personas pueda tener que ver, pero eso no es el campo”, sostuvo.

Preguntada sobre la función de los municipios a la hora de determinar hasta qué lugar puede extenderse lo urbano y sí no evaluó continuar su trabajo como productora, pero basándote en producciones agroecológicas, añadió primero que “hay que reestructurar la zonificación porque las zonas urbanas no pueden seguir expandiéndose”. Y en cuanto a la consulta sobre la agroecología, dijo que no quiero chicaneos políticos. Estoy cansada de escuchar... si es para hacer quinta (huerta) estoy de acuerdo con la agroecología. Ahora si es para el campo, de la única forma que se puede convertir todo lo que sea langosta como ha atacado en Santiago del Estero, no lo vas a matar con agroecología”. Y luego agregó: “Espero que esto sirva para que abran la cabeza y que dejen tranquilos a la gente del campo que siga produciendo. Con un control de la Municipalidad, con enseñanza a los chicos que pasan el ‘matayuyo’ y a los dueños del campo, a los inquilinos, a todos, hay que enseñarle las leyes ya que hablan tantas pavadas y que hagan algo cómo la gente”.

Maroni pidió que “dejen trabajar a la gente y que se dejen de tanto chicaneo, que primero investiguen los teléfonos celulares” y aseguró que “un médico de USA dijo que son peligrosos. Señores, empecemos a investigar otras cosas que hacen mal, no le echemos la culpa a los agroquímicos, eso siempre existió y antes era más bravo todavía. Pero sí esta gente que está haciendo campaña en contra, los ambientalistas, por qué están incendiando las islas y nadie dice nada. Dónde están los ambientalistas ahora. No aparece ninguno, ¿Qué hay detrás de eso? ¿Para qué las van a usar? Los chicaneos políticos cansan. No soy de (Mauricio) Macri, ni de (Sergio) Massa, no soy de nadie, soy una persona que me tengo que bancar sola, tengo derecho a hablar”.

En la charla con PRIMERA PLANA también se expresó respecto de la causa Nro. FRO 70087/2018, caratulada “S/INFRACCION al Art. Nº 55 de la Ley Nº 24051 y 200 del Código Penal”, que tramita en el Juzgado Federal de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional Nº 2 de San Nicolás, a cargo de Carlos Villafuerte Ruzo.

“El juez Villafuerte Ruzo, qué casualidad que en la zona de San Nicolás, como son del mismo palo, jamás sacaron una ordenanza respecto de los metros en las zonas urbanas con la zona rural. Él pone un límite en Pergamino por denuncias de allegados de él, porque ya sabemos bien cómo le llegan las denuncias; es todo política. No puedo discutir lo de la mujer con el chiquito porque no soy médico, pero tampoco puedo criticar a los bioquímicos que hicieron análisis de agua”, se quejó. 

“Un juez -siguió la exproductora agropecuaria- no puede decir que un bioquímico hizo mal los análisis, que no me vengan con chicaneo, no voy a discutir que un productor haga mal las cosas, porque no todos. El sabrá de leyes, los productores saben de la producción; los bioquímicos saben hacer análisis entonces no podés estar discutiendo eso. Los análisis dieron que no hay contaminación y los ambientalistas saltan, paren un poco ¿Sabés las miles de hectáreas que están quedando sin producir?. Después se quejan de que la gente tiene hambre, y después hay que llevarles comida. No señores, pónganlos a laburar. La Argentina no se saca así, se saca produciendo, no manteniendo gente que no hace nada en todo el día”.

 Las expresiones de Sandra Maroni son contundentes, aunque que no todas concuerden con lo que se está investigando y representan cabalmente la opinión del sector de pergaminenses con vínculos cercanos al sector rural.

La charla fue aún más lejos y se entremezcló con diversas problemáticas que van desde la política hasta las formas de producir. Vale destacar que Maroni fue representante de Federación Agraria desde su adolescencia hasta hace unos años, en los que se alejó por diferencias insalvables con la actual conducción. Además integró comisiones en cooperadoras en instituciones de renombre como el Instituto “Julio Maiztegui” y el propio Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). También supo integrar el cuerpo de Defensa Civil de Pergamino y actualmente es colaboradora en el programa ProHuerta del INTA. Y por otro lado se dedicó a enseñar a los más pequeños a producir la tierra porque cree que esa es la única salida. “Que aprendan de chiquitos en la escuela porque no salimos adelante. No veo futuro, he recorrido escuelas y le he ido enseñando a los chicos, con cosas mías muchas veces. Los pibes contentos, eso es el laburo. No lo que está pasando ahora. Nunca lo voy a aceptar, la mantención de gente durmiendo hasta las 12 del mediodía, la pobreza existe en el Chaco, Formosa, Salta, de acá no es pobreza, es vagancia. Hay una diferencia grande, sentenció.

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