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Este fútbol que todavía emociona de verdad: El ejemplar gesto de un árbitro para con un pequeño que falló su penal en la final

Jorge Eduardo Sabas fue afectuoso y solidario con un chico que rompió en llanto después que el arquero contuvo su disparo en la definición de la categoría Sub12. “Para mí fue un honor haberlo tenido en brazos y haberle secado sus lágrimas”, admitió

El fútbol es inclusión, salud y también un espacio donde se pregonan el compañerismo, la solidaridad y el respeto. Así lo demostró Jorge Eduardo Sabas, un reconocido árbitro de la Liga de Futbol de Pergamino.

En Juventud se definía el fin de semana el campeón de la categoría Sub12, entre Douglas Haig y Provincial. Pero el protagonista principal del juego fue el árbitro, aunque esta vez no por una mala actuación o ser determinante a la hora de un resultado sino por el solidario gesto para con el juvenil del rojinegro Valentino García.

Fue empate 1 a 1 en un partido entretenido, bien jugado, con pelota al piso y mucha pasión por parte de los jugadores. 

La definición llegó a los penales. En la serie de cinco, erraron uno cada uno por lo que se pasó a la tanda de uno y uno. Le tocó a García y el balón quedó en manos del arquero de Provincial por lo que el conjunto del Barrio La Amalia se consagró campeón.

“Los chicos festejaron de manera respetuosa, se saludaron entre ellos  y quien erro el penal se quedó en el piso llorando. Llegó su entrenador, lo abrazo y lo calmo”, comenzó explicando Jorge Eduardo Sabas a PRIMERA PLANA

Cuando los protagonistas debían retirarse del campo de juego, Valentino García no quería salir y lloraba desconsoladamente. “Si hay algo que me puede son las criaturas por lo que lo tomo en mis brazos, se apoyó sobre mis hombros y siguió llorando. Le acaricio la cabeza y no paraba de llorar. Nos fuimos los dos de la cancha abrazados”, precisó el árbitro. 

Al ingresar a la zona mixta, “lo baje, lo abrace fuerte, me abrazo y se fue con sus compañeros”. 

Jorge Eduardo Sabas hace 38 años que es árbitro y siempre recibió elogios hacia su persona. “Lo hice porque es mi condición, mi vida ha sido siempre así”, destacó. 

Para el juez, el mensaje para Valentino García es que “ojalá y quiera Dios que le haya servido para el resto de su vida. En el deporte va a tener muchas más cosas lindas y alegres que tristes. Esto sigue, es un gran ser humano y que disfrute. Para mí fue un honor haberlo tenido en brazos y haberle secado sus lágrimas.

“El fútbol de inferiores son chicos que están apareciendo en la parte deportiva, por lo que valoro mucho más lo humano que lo reglamentario”, subrayó.

Pero ese no fue el único gesto que tuvo el experimentado árbitro durante el encuentro del fin de semana. Hubo otro hecho fortuito. El jugador de Douglas Haig que convierte el gol hacía muy poco tiempo había perdido a su papá. Se sacó la camiseta para festejar, pero el reglamento indica que debía ser amonestado. “Me acerque para cumplir con el reglamento y cuando vi lo que decía la remera, en alusión al papá, le pregunté cuanto hacia que había pasado y me responde: ‘Muy poquito’. Entonces les dije a todos que era jugada de amonestación, pero debido al contexto no lo iba a hacer. Le remarque que se ponga la remera, que muy linda le queda y me respondió que es hincha de Douglas al igual que era su papá. Entonces le respondí que le haga honor a él”, expresó emocionado Sabas a PRIMERA PLANA.

Dentro de su extenso recorrido en el fútbol pergaminense, recordó que en su primer partido oficial, entre Tráficos Old Boy's y Sports, el “ferroviario” iba ganando 5 a 0. “Ahí cobré mi primer penal por un empujón. El nene que hizo el penal, hoy ya grande, de unos 50 años, en ese momento se puso tan mal que estuvo al borde del llanto. Fue en ese momento donde me di cuenta que muchas veces el reglamento está escrito en un papel por personas que pensaron en forma fría y el deporte, sobre todo el futbol, es pasional”, dijo. 

Desde ese día “tuve como meta tratar de equivocarme lo menos posible, no por no errarle al reglamento sino por no herir a nadie”, aseveró.

Otro de los recuerdos que conmueve al árbitro fue el de un partido donde un niño tenía los cordones del botín desatados. “Le advertí tres veces hasta que me dijo que no sabía hacerse el nudo. Paré el partido y yo mismo se lo até”, relató. 

Debe haber muchos más ejemplos en la mente, la retina y el corazón de Jorge Eduardo Sabas, pero no quiso terminar el dialogo con PRIMERA PLANA sin mencionar cuando “a un nene se le rompió el botín y se lo cambie por el mío para que pudiera seguir jugando”.

Video de tapa: El Estratega

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