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Hicieron tres boquetes buscando dinero en un comercio de la Avenida, pero solo pudieron llevarse gorras con visera

El local está ubicado en Avenida de Mayo al 400, donde luego de romper varias paredes, los ladrones lograron ingresar también a un negocio de venta de indumentaria, de donde sustrajeron algunos birretes

Un hecho policial de características singulares tuvo lugar en la madrugada de ayer, cuando una casa de cambio ubicada en Avenida de Mayo al 400 sufrió el ingreso de delincuentes, a través de una pared que da a un cuarto desocupado, que permite acceder al local atravesando un pasillo.

Los malvivientes rompieron, además, una de las paredes laterales de la casa de cambio, que da a la cocina de un comercio aledaño dedicado a la venta de indumentaria. Y de ese local finalmente se llevaron varias gorras con visera, el único botín que obtuvieron luego del audaz acto, que no le demandó poco tiempo de trabajo.

Alrededor de las 9:00 hs., personal policial concurrió a una casa de cambio ubicada sobre Avenida de Mayo, entre calles Doctor Alem y Luzuriaga, convocado por el encargado del comercio.

El hombre de 52 años le explicó a la Policía que al abrir las dependencias para iniciar la jornada laboral encontró restos de escombros sobre el escritorio.

Los efectivos revisaron el lugar y descubrieron un boquete en una pared que da a una oficina con cocina. Al continuar con la inspección, pasaron a un depósito contiguo, donde encontraron otro boquete, pero esta vez en una pared de durlock, que da a un cuarto inhabilitado. Y en ese lugar descubrieron un tercer boquete, que da a un pasillo que comunica con el patio del local que ocupa la entidad financiera.

Finalmente, en el baño del comercio, que tiene una puerta clausurada con una división en madera, los efectivos constataron el faltante del panel inferior y comprobaron que la abertura comunica directamente con una cocina, que pertenece al comercio lindero, dedicado al comercio de indumentaria.

Al acreditar que no sólo la casa de cambio sino también el negocio aledaño había sufrido el ingreso de los delincuentes, se decidió convocar a la propietaria del local, una mujer de 43 años, que al llegar y abrir encontró un gran desorden y constató el faltante de varias gorras con visera.

Según pudo saber PRIMERA PLANA, las gorras constituyeron el único botín de tan intrépido hecho, en la principal avenida de la ciudad. Porque el encargado de la casa de cambio comprobó que, más allá de los daños en el edificio por los tres boquetes, los delincuentes no se habían llevado nada. El negocio cuenta con cámaras de seguridad, por lo que los investigadores analizan su contenido para poder identificar a los autores del hecho.

Imagen de portada ilustrativa

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