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Miedo por la inseguridad y quejas por la falta de respuestas en el Barrio 27 de Noviembre: “Te pódes morir de angustia que no pasa nadie”

En menos de una semana, los vecinos y vecinas de una misma cuadra sufrieron dos robos consecutivos por parte de los mismos delincuentes, según denuncian. El temor por la repetición de delitos se exacerba ante la ausencia de presencia policial en el sector

Con 6 días de diferencia, un domicilio de Lorenzo Moreno al 1300 fue víctima de dos robos por parte de un delincuente que ya había sido detenido por la Policía y tras ser liberado, volvió a ingresar a la propiedad, según confirman los vecinos y vecinas del sector.

En esta ocasión, el hecho ocurrió a la 1:30 hs. y el ladrón, con otros dos cómplices, ingresaron por la parte trasera de la finca, al igual que la semana pasada, llevándose distintos elementos de valor para la familia.

Días atrás, en la misma cuadra, entre calles Trincavelli e Intendente Makintach, fue blanco del delito cuando el ladrón forzó distintas aberturas con la intención de ingresar a robar. En una de las propiedades, en la que vive una señora mayor sola, los ladridos de los perros fue la causa para ahuyentar al delincuente.

Si bien en esa oportunidad se “salvó” del ataque, la jubilada aseguró que, desde hace tiempo, en el Barrio 27 de Noviembre vive atemorizada por los hechos delictivos que sufre junto a sus vecinos, quienes también temen tomar medidas o hablar sobre la situación de permanente inseguridad.

“Este lugar, que era un paraíso, porque nadie molestaba a nadie y los son vecinos maravillosos, ahora pasó a ser tierra de nadie y no viene un milico”, dijo la mujer a PRIMERA PLANA.

“La semana pasada entraron a robar en la casa de enfrente y le llevaron dos bicicletas y la moto, que se la tiraron en el Arroyo. La pobre chica vive sacrificada haciendo milanesas para poder tirar con esta situación y ahora le sale 20 mil pesos el arreglo”, precisó. Y completó: “vino la Policía, anduvieron corriéndolos a los ladrones, porque saben quiénes son. Y mientras mi vecina está laburando para poder arreglarse su motito, otra vez le volvieron a ingresar los tres ladrones que andaban por acá. No me digas que la Policía no lo ve”.

Ante estos episodios, la jubilada se quejó de las autoridades policiales porque no ejecutan medidas de seguridad efectivas. “El milico puede entrar acá y hacer una cuadra hasta el Arroyo, pero los ladrones se le matan de risa porque los tipos cruzan corriendo el Arroyo con lo que roban y están del otro lado”, señaló.

Por eso, sostuvo que “sinceramente estoy desesperada. Estaba tranquila en mi casa, vivía en paz y ahora, te levantas y no sabes qué va a pasar.

“La Policía no pasa ni en pedo por acá; no son capaces de dar una vuelta por el Arroyo, mirar un poco. Me pongo muy nerviosa, me hace mal, estoy asustada. Además, ¿A dónde voy? ¿Qué hago?”, se preguntó.

El enojo propio por la inseguridad en el barrio, la indignación por la falta de respuestas de las autoridades y el miedo por seguir siendo una víctima cotidiana de los robos, es moneda corriente entre los vecinos y vecinas.

“Para el lado del Centro, por ahí algún patrullero pasa, pero para éste lado, te pódes morir de angustia que no pasa nadie. Tendrán miedo de gastar un poco más de combustible”, sentenció la jubilada del Barrio 27 de Noviembre.

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