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Mitos y verdades a 23 años del crimen que sacudió a la ciudad: Qué pasó y quién era “Pancho” Torrecilla

Se escucharon tantas versiones sobre los autores del asesinato como conjeturas respecto de las actividades a las que se dedicaba la víctima. “Era un personaje temido por sus historias, pero el 90 por ciento eran inventadas”, argumentó un amigo personal

El 25 de enero de 1997 apareció dentro de un Ford Fiesta, alquilado por la revista Noticias, el cuerpo carbonizado, esposado y con dos tiros en el cráneo de José Luis Cabezas, en una cava de General Madariaga, a 11 kilómetros de Pinamar. Apenas arrancaba el día anterior, alrededor de las 00:25 hs. del viernes 24, en la zona céntrica de Pergamino, mataron a Francisco "Pancho" Torrecilla. Recibió dos balazos todavía no se sabe de quién o quienes, pero uno terminó con su vida.

La historia del reportero gráfico no alcanzó a desviar la atención y ni a disminuir la conmoción por el asesinato de "Pancho", protagonista principal de un mito de la ciudad. Ese 24 de enero de 1997, Torrecilla junto a Faustino Paz, cumplía una rutina diaria, en lo que vaticinaba ser una madrugada agradable más.

Estaba sentado en una de las mesas de la vereda de Café del Sol, en la esquina de Pueyrredón y Doctor Alem, esperando por una reunión de negocios porqué era el titular de un boliche al aire libre denominado Mamacocha, furor en esa época, ubicado sobre Florencio Sánchez, frente al Campo de Deportes del Club Argentino.  

Un Fiat Uno, cinco puertas, color bordo y con vidrios polarizados, idéntico al de dos hermanos socios de "Pancho" Torrecilla que iban a participar de la reunión, pasó lentamente por esa esquina, previo a detenerse algunos minutos la cuadra anterior. Al ser un vehículo muy similar al que esperaba, no le generó ningún tipo de sospechas. Pensó que eran los socios que llegaban a la reunión.

A los pocos minutos, desde ese automóvil que parecía conocido -que si bien frenó, nunca detuvo su marcha- y a unos 3 metros de distancia de la mesa que compartía con Faustino Paz, salieron varios disparos de arma de fuego, que fueron descerrajados desde la butaca del acompañante y el asiento trasero del mismo sector. Algunos testigos alcanzaron a ver cuatro ocupantes, con sus rostros cubiertos con pañuelos, que dispararon a mansalva con un revólver calibre 38 y una pistola 9 milímetros, con balas encamisadas -letales-.

Torrecilla recibió dos balazos. Uno ingreso en la zona inguinal y alcanzó las vértebras lumbares y el otro, debajo de la axila traspasando la vena aorta y lesionando gravemente la décima vértebra lumbar, quedando alojada en el hemitórax derecho, lo que le provocó la muerte casi de manera inmediata. Mientras que Faustino Paz recibió un disparo en su pierna derecha. "En un momento observé que venía un Fiat Uno, escuché un ruido y sentí que tenía la pierna dormida", explicó oportunamente.  

"Le dije a Pancho, los pibes de Mamacocha tiraron una bomba de estruendo y me durmieron la pierna, "Pancho" se apoyó sobre la mesa de madera y me dijo "no es eso, estoy herido". Le repetí, es "el pibe que tiró una bomba Molotov" y allí me di cuenta que estaba herido", especificó.

Su compañero de mesa, reveló que "cuando comenzaron los disparos, levantó los brazos hacia la cara y dijo "no me tirés hijo de puta"; se apoyó sobre mis rodillas y me pidió que llamara al doctor porque se moría. Le conteste "no puedo porque también estoy herido".

El Fiat Uno apareció abandonado debajo del puente del Arroyo “La Botija”, sobre la Ruta Nacional Nº 178, camino a Bigand, con la patente adulterada. El rodado había sido sustraído el 30 de diciembre de 1996, en la localidad de Tres de Febrero y la Policía no pudo encontrar huellas dactilares ni pruebas relevantes.

La Justicia avanzó poco en el homicidio de Francisco "Pancho" Torrecilla. Nunca se esclareció ni tampoco hubo detenidos. La causa tramitó en el Departamento Judicial de San Martín, porque fue la jurisdicción donde se denunció el robo del Fiat Uno. Posteriormente pasó a Lomas de Zamora. 

Hipótesis sobre los autores del hecho y respecto del móvil del homicidio hubo tantas como la cantidad de conocidos que tenía la propia víctima fatal en Pergamino y la zona. Alguna vez trascendió con fuerza que se trató de un ajuste de cuentas por el juego clandestino. Pero las  vinculaciones de Torrecilla estaban distribuidas por diferentes sectores y esferas, mundos particulares y submundos desconocidos, con una variedad de versiones contradictorias. Esa noche, uno de sus amigos, además de socio de "Pancho" Torrecilla en el boliche Mamacoha, que tenía que estar en esa reunión donde tuvo lugar el crimen, era José Quiroga

"Me demoré porque estaba a punto de vender un vehículo e iba a ir el comprador a casa", recordó en dialogo conPRIMERA PLANA. Esa relación había nacido a finales de 1993 y si bien fueron amigos casi cuatro años, rápidamente se pusieron de acuerdo para impulsar por un par de meses el boliche Bohemia con duendes, sobre Ruta Nacional Nº 8 y calle LLorden. "Usted va a trabajar para mí. Si gano plata, usted también ganará plata", le había prometido "Pancho".

El negocio funcionó con éxito y en el verano de 1996, junto a Claudio Celeste, José Quiroga planificó el innovador Mamacocha, en lo que sería furor de Pergamino y la zona, con una cancha de beach vóley y una barra de tragos gigantesca, entre otros atractivos. "Pancho era un gran vecino. Un real protector de la ciudad", lo definió el actual propietario de Barber Joseph, quien también aclara que su relación fue en los últimos años de vida de Torrecilla.    

"Odiaba la droga y de hecho cuando muere, la ciudad ya fue distinta", indicó al mismo tiempo que aseveró: "Tengo presente y me consta de no menos de 20 casos de vecinos con enfermedades terminales a los que "Pancho" le daba plata de su bolsillo para ayudarlos"  

Quiroga también destacó que "era un hombre de códigos y palabra; respetado por las autoridades y muy solidario. Por ejemplo, era una costumbre suya donar juguetes y comida sin preguntar nada". En un tramo de la charla con PRIMERA PLANA, contó una anécdota relacionada con futbolistas de Douglas Haig. "Una vez Gustavo Cuartas y el "Bocha" (José Daniel) Ponce eran amenazados por la hinchada porque aparentemente no rendían en la cancha. Entonces fueron a verlo a "Pancho" para que los respaldara. Los atendió en dos minutos, levantó el teléfono, una llamada y tema cerrado. Después Cuartas fue figura e ídolo. Recuerdo que "Pancho" les dijo: "Vayan y jueguen. Hagan las cosas bien. Pero corran, déjense de joder’”.

Hace 23 años que José Quiroga hace el mismo recorrido desde su casa hasta la tumba de su amigo cuando se acerca esta fecha. "Los amigos se aceptan como son. Siempre me repitió "camina por la derecha’”, aseguró. También resaltó que tenía "adoración" por su sobrino Francisco y que "Pancho" Torrecilla era "un hombre muy romántico". Y dio un dato íntimo: "El murió muy enamorado de Gina; amaba a esa mujer, como ella sentía lo mismo por él".

A 23 años del asesinato que conmocionó a Pergamino, afirmó que "Pancho era un custodio de la ciudad, espantaba a los ladrones y si sabía que había gente dando vueltas por acá, los citaba y se iban. Era mi amigo personal y a los amigos no se los niega, se los acepta tal como son".

Francisco "Pancho" Torrecilla, que en la actualidad tendría 70 años, "era un personaje temido por sus historias, pero el 90 por ciento eran inventadas. Todos en la vida tenemos errores y virtudes; conozco de muchas de sus relaciones con gente muy conocida de Pergamino y me gustaría saber quiénes de ellos estarían en condiciones de tirar la primera piedra", sentenció José Quiroga, amigo de aquel personaje particular de la ciudad, asesinado a tiros en pleno centro. Nunca se supo quién o quiénes lo mataron.

Archivo fotográfico: Diario La Opinión y Semanario El Tiempo

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