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Violencia obstétrica en el Hospital: más denuncias y nuevas historias conmovedoras

Luego de la publicación en PRIMERA PLANA del dramático caso de una madre primeriza que tuvo que soportar una mala atención de parte del personal médico y la fractura de la clavícula de su hija al nacer, las acusaciones se multiplicaron

El momento soñado, ese que los padres prepararon durante nueve meses, esperado con ansias y con nerviosismo, no puede ni debe convertirse en una verdadera pesadilla. Pero así les pasó a muchas madres primerizas en el Hospital Interzonal General de Agudos “San José” de Pergamino.

Trato poco humano del personal médico, o que se impida que el dolor intenso sea aliviado, presiones indebidas, espera en lugares poco adecuados y hasta respuestas poco profesionales son las experiencias que viven muchas nuevas mamás. Eso, sumado al miedo natural de enfrentar el parto, convierte al nacimiento en una vivencia traumática, que nadie quiere repetir. Esa es la razón por la cual muchas pergaminenses se comunicaron con PRIMERA PLANA en las últimas horas.  

El caso de Karen, la mamá primeriza de 19 años que se animó a contar su calvario a PRIMERA PLANA, despertó en la muchas historias, incluso más graves. Todas relacionadas con hechos de maltrato o mala praxis, algunas que datan de tiempo atrás, pero otras más recientes. Lo llamativo es que se continúan repitiendo este tipo de historias conmovedoras.

“A mí me sucedió lo mismo. Por lo menos a ella le avisaron, a mí no me dijeron nada y me di cuenta porque cada vez que lo cambiaba (al bebé), lloraba y no sabía porque era. Hasta que lo vio la médica pediatra de la Salita y me dijo que tenía fracturada la clavícula”, contó Mercedes Laporte.

Por su parte, Claudia Rodríguez también se animó a hacer pública su historia a PRIMERA PLANA: “Mi hija pasó por algo similar, hoy tiene 6 meses y está en rehabilitación con su bracito”.

También hay vivencias de años anteriores. María Pozzi, por ejemplo, le dijo a PRIMERA PLANA que “hace 8 años a mi hijo le sacaron el brazo derecho de lugar. Se lo dejaron sin movilidad y corría riesgo de quedar con ese brazo más corto”. Ante la desesperación, la madre intentó denunciar internamente la situación. “En este momento, hablé con el jefe de Neonatología para preguntarle por el brazo de mi hijo y me respondió: ‘Lo que menos me importa es el brazo de tu hijo; se te pudo haber muerto’ y cuando sigo caminando lo escuché decirle a una residente: ‘A ésta gente tenés que hablarle así’. Patético’”.                                                            

La cuestión más difícil de comprender y asumir es que la vivencia se repitió por la hija de María, años más tarde: “Hace 3 años, también la tuvieron 20 horas en trabajo de parto hasta que le hicieron cesárea. El bebé nació lleno de hematomas y todavía tiene algunos. La atención a las parturientas no es la mejor, pero nadie dice nada, ni dan nombres”, se quejó.

Por su parte, Paola Velázquez, protagonista de otra historia de éstas características, tuvo en claro la responsabilidad del obstetra de turno: “Tengo un hijo de 24 años y cuando fui a tenerlo me hicieron una cesárea. Cuando sacan a mi bebé lo llevaron a Neonatología y pregunté el motivo: me dijeron que accidentalmente al cortarme a mí, deslizaron el bisturí por la cabeza de mi hijo y le habían hecho un raspón. Cuando me lo dieron vi que tenía una gasa en su cabeza, le tuvieron que hacer ocho puntos por el corte”, recordó.

También señaló que en esa cesárea, la mala intervención médica en los puntos de sutura -como el caso de Karen-  le  provocó una infección: “Como consecuencia de eso, estuve tres meses postrada en una cama esperando que las curaciones me ayudaran a que la herida se pegara sola”.              

La ley de Protección Integral para prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres (Ley Nacional Nº 26.485) estableció la violencia obstétrica como un tipo de violencia institucional y la definió como “aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales”

Cualquier persona del equipo de salud puede ejercer violencia hacia la mujer durante la atención del preparto, parto y post parto, y post aborto y esta violencia puede manifestarse de diferentes maneras: maltrato, falta de atención o consideración, intervenciones médicas injustificadas sobre el cuerpo de la mujer, falta de información sobre las prácticas médicas, falta del pedido de consentimiento informado o que te hayan negado el derecho a estar acompañada durante todo el proceso del parto, inclusive si el mismo fue por cesárea.

Además de la Ley de Protección Integral antes mencionada también ampara la Ley de Parto Humanizado (Nº 25.929) y la Ley de Derechos de los Pacientes (Nº 26.529). Estas leyes son de cumplimiento obligatorio en todas las provincias del país, en todas las instituciones de salud, tanto en el ámbito público como en el privado.

Las denuncias se realizan de manera administrativa ante la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género (CONSAVIG), que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. El trámite es gratuito y sólo se necesita la presentación de una nota relatando lo sucedido, personalmente o enviándola por correo a Avenida Corrientes Nº 327, Piso 14 de la Capital Federal o por mail a consavig@jus.gov.ar.

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