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El posible derrumbe del puente de Colón-Illia exige más y mejores controles: ¿Cuál es el estado del resto?

Desde Obras Públicas atribuyen la fisura a una “erosión por el fluir del Arroyo”. ¿Cómo es la situación de los otros puentes de la ciudad? ¿Quien los inspecciona?

Luego de una detallada inspección de uno de los pilares centrales que sostienen el puente que conecta las avenidas Colón y Ernesto Illia, sobre el Arroyo Pergamino, donde se detectó una fisura de importantes proporciones, desde el área de Obras Públicas anticiparon que el puente quedará reparado en unos 30 ó 45 días.

Después de ese tiempo, podría quedar abierto al tránsito, pero mientras tanto permanecerá cerrado tanto para la circulación de vehículos como para los peatones.

“En caso de que ocurriera un derrumbe eso no va a darse porque transite un peatón pero puede ocurrir que el peatón esté cruzando justo en ese momento con lo cual no dejar pasar a la gente es una medida preventiva para cuidar no al puente sino a los peatones”, dijo José Salauati, titular de la Secretaría de Obras Públicas de la Municipalidad, en conferencia de prensa.

Respecto de cómo se produjo la fisura, Salauati explicó que “el permanente fluir del agua del Arroyo erosionó las bases que sostienen las columnas y ésta se descalzó desde abajo; evidentemente la corriente de agua hizo que la base de sustentación se erosionara, por lo que esta se hundió y al hacerlo arrastró consigo una parte de la columna, que quedó afectada en un 65 por ciento”.

El funcionario, que permanece en el cargo durante los últimos tres distintos intendentes, deseó aclarar que “por lo que pudimos comprobar, se trata de una fisura reciente” y añadió que “en estos momentos, en el sector donde se hundió la columna la loza del puente está en el aire, sin apoyarse, lo que hizo necesario prohibir todo tipo de circulación sobre el mismo”.

También subrayó que “es un trabajo complejo, que comprende desviar el cauce del Arroyo, bombear el agua, consolidar las bases de la columna a mayor profundidad y apuntalar todo el puente para evitar daños en la loza superior”.

Luego remarcó que “es necesario reconstruir el pilar dañado con una estructura que deberá ser de hormigón armado a diferencia de la actual que carece de estructura de hierro y sólo es de la tradicional mampostería, simplemente un muro de ladrillos” y que el puente “es vital para el tránsito de nuestra ciudad y es una obra que debemos encarar de manera urgente”.

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Si bien la reacción al descubrir la fisura en uno de los pilares que sostiene el puente de Colón-Illia fue inmediata, no debe perderse de vista que el daño fue detectado al realizar tareas de limpieza en el cauce del Arroyo y no durante una inspección programada por la Municipalidad, lo que obliga a las autoridades a realizar un urgente cronograma de control de las estructuras importantes de la ciudad como puentes y desagües.

El Municipio debe poner en marcha a la mayor brevedad un programa de mantenimiento que permita detectar de manera temprana cualquier tipo de falla en las estructuras para poder actuar con anticipación y primordialmente sin generar peligro ni molestias para los vecinos, los que hoy se preguntan qué hubiera pasado si no se hacían las tareas de limpieza o si quienes las efectuaban no advertían el pilar agrietado.

La interpelación cobra mayor relevancia cuando se tiene en cuenta que Pergamino es una ciudad interconectada por varios puentes. Varios con alrededor de 100 años de antigüedad.

El Arroyo cuenta con seis puentes para el tránsito vehicular -siete si se cuenta el del Camino de la Cruz- de éstos sólo dos -éste último y el del Bicentenario, que conecta los barrios José Hernández y Kennedy- son relativamente nuevos. El resto fue instalado hace cerca de un siglo y la mayoría fueron reparados o remodelados en varias oportunidades.

El de Avenida Rocha se remodeló durante la gestión del intendente Alcides Sequeiro. En la época de la administración Cachi Gutiérrez se reparó y acondicionó el que conecta Merced con Juan B. Justo y en los 5 años que lleva Javier Martínez como intendente sólo se colocó una pasarela peatonal junto al puente de Colón-Illia, que también está inhabilitada.

Es necesario tener en cuenta que todos esos puentes, incluido el de Colón-Illia, soportaron sólo en los últimos seis años las crecidas de 2014, 2015 y 2017, además de la inundación de 2016. ¿Se hizo una inspección detallada de las estructuras luego de las crecidas? ¿Se verificó el impacto que el volumen de agua, muy superior al habitual, ocasionó en los soportes? Inquietudes que surgen de inmediato a la luz de los hechos.

Por otra parte, no sólo los puentes del Arroyo Pergamino son antiguos y vienen soportando crecidas recurrentes. También  los que cruzan el Chu Chú se encuentran en esa situación. Tanto es así que años atrás hubo un pedido de parte de los vecinos con el respaldo de la Comisión de Seguimiento de Obras Pluviales de Pergamino (COSOPPER) para llamar la atención sobre una serie de grietas que habían aparecido en los soportes del puente de calle Zeballos, aunque luego de una revisión por parte de personal especializado se concluyó que no afectaban la estructura. Pero también es posible que sea necesario inspeccionar regularmente su estado.

Con controles periódicos a cargo de personal idóneo, seguramente la posibilidad de vivir un incidente como el del puente de Colón-Illia se reduciría en forma significativa.

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